El teólogo Tamayo, «indignado» por la «resistencia numantina» de la Iglesia y crítico con su adaptación del temario

El doctor en Filosofía y Teología Juan José Tamayo se mostró hoy "indignado y molesto" por la "resistencia numantina" de la Iglesia a la nueva materia de Educación para la Ciudadanía (EpC), al tiempo que criticó que el Estado haya permitido a los centros católicos adaptar los contenidos porque eso "lleva a primar la religión sobre la Constitución".

En declaraciones a Europa Press, en el marco de los cursos de verano que organiza la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en su sede de la Isla de La Cartuja (Sevilla), Tamayo consideró que el Gobierno "ha actuado de forma correcta" puesto que, según recordó, el Ministerio de Educación y Ciencia mantuvo "numerosas reuniones" con la jerarquía católica, la patronal de la enseñanza y las asociaciones y, "fruto de ellas, fue la eliminación de partes del temario que pudieran entrar en fricción con la Iglesia católica", hecho con el que el teólogo se mostró en desacuerdo.

A modo de ejemplo, citó cuestiones cuya eliminación le parece "inadecuada" ya que "se trata de leyes y de la Constitución" como los distintos modelos de familia; la no referencia al genero, "que se reduce en el temario a diferencia de sexo" o la eliminación de "todo lo que tiene que ver con la homosexualidad",

Al hilo, incidió en que la adaptación de los contenidos por parte de los centros católicos "lleva a considerar preceptos constitucionales o leyes aprobadas en el Congreso de los Diputados como atentatorias o lesivas" contra el ser humano "y eso no puede ser". "La adaptación del programa tendrá consecuencias muy preocupantes", remachó.

"Obispos, padres y madres católicos –continuó Tamayo– tendrán, no una, sino dos plataformas para indoctrinar e ideologizar". "Antes tenían la religión, que ya es una concesión que haya religión confesional en una institución laica como es la escuela, y ahora también tienen la plataforma de EpC, que utilizarán para seguir transmitiendo sus creencias en vez de seguir educando en los valores cívicos, humanos y en la convivencia", aseveró.

Por ello, calificó de "inconcebible" la postura de la Iglesia y dijo no poder entender la oposición a una asignatura que, "en ningún caso, interfiere en la enseñanza de la religión" es la escuela sino que educa ciudadanos "críticos, participativos y formados en el conocimiento y la práctica" de los Derechos Humanos.

En ese sentido, Tamayo aclaró que, durante mucho tiempo y hasta ahora, en España "quien ha estado educado moralmente a los ciudadanos ha sido la Iglesia católica", a pesar de que a ella "no le corresponde" la educación moral. Su cometido se ha de centrar, a su juicio, en la educación religiosa, "que debe ejercer en sus propias instituciones".

Así, reiteró que los centros no son "un espacio de evangelización ni una escuela de catequesis", al punto que matizó que la EpC "no va en contra de los principios cristianos" sino que es, a su entender, "complementaria" y es que el hecho de ser creyente "no excluye de ser buen ciudadano".

ALIANZA RELIGIOSA Y POLÍTICA.

Por otro lado, el teólogo añadió que la oposición a la materia, eliminadas las razones de carácter cultural, educativo o religioso, "son meramente políticas", considerando que se ha recurrido a esta asignatura "como motivo para seguir ejerciendo la oposición política" y prueba de ello es, a su juicio, "la alianza que han vuelto a establecer la Iglesia y los sectores políticos más conservadores".

De igual modo, manifestó que la EpC es "absolutamente necesaria" y aseguró que se trata de "una de las leyes más importantes" que se han hecho en España para la reforma educativa. Asimismo, aclaró que, "aunque es tarde, la dicha es buena", puesto que es la asignatura "que faltaba" dentro del currículo porque a la educada instrucción y a la formación "debe acompañar también una educación en valores".

A este respecto, admitió que a ser ciudadanos "se aprende practicando" la ciudadanía pero a ese ejercicio diario debe acompañar, según afirmó Tamayo, "una buena formación desde las mas tierna infancia". Seguidamente, hizo hincapié en que, "posiblemente, la crispación y confrontación que ha caracterizado la historia de España durante siglos se deba a que no ha habido una base" de formación para la ciudadanía.

Así, la consideró "absolutamente necesaria" y abogó por su "aplicación inmediata" en todas las escuelas y su "práctica obligada" para todos los alumnos. Con estos argumento, puso de relieve que "no es partidario" de la objeción de conciencia porque "no hay razones para ella" y es que la EpC es "una exigencia básica" del sistema educativo y "nadie puede objetar a algo reconocido por ley".

Por último, el teólogo ironizó afirmando que hasta ahora, "no ha tenido noticia" de que se haya objetado, "en estos 30 años que llevamos de democracia, otra asignatura" del currículo y concluyó calificando la citada objeción como "un acto de irresponsabilidad cívica y un boicot a una practica que es enormemente beneficiosa" para toda la ciudadanía.

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