El PSOE estudia la posibilidad de que la financiación de la Iglesia dependa exclusivamente de donaciones voluntarias

El partido podría plantear una reforma fiscal que suprimiese la aportación a través del 0,5% del IRPF, aunque el Estado seguiría gestionando la recaudación

El PSOE está estudiando la posibilidad de reformar el sistema de financiación de la Iglesia de manera que la cuantía que perciba proceda de donaciones voluntarias de los ciudadanos y no de la actual
 aportación a través del 0,5 por ciento del IRPF, aunque el Estado seguiría gestionando la recaudación.
    Así lo explicó el secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta, en un desayuno en la sede de Ferraz, donde comentó que su Secretaría estudia esta propuesta para
 presentarla al Gobierno y que éste la incluya en la reforma fiscal que entrará en vigor en 2006.
    El sistema que analiza Cuesta está inspirado en el modelo de Alemania, y consiste, según explicó, en que los fieles de cualquier religión reconocida por el Estado puedan hacer aportaciones a su  iglesia a través de una cuantía independiente del impuesto de la renta.
    Hasta ahora, los ciudadanos que quieren hacer donativos los realizan a través del IRPF, en cuyo formulario existe una casilla destinada a la Iglesia u otros fines sociales; quienes voluntariamente la  rellenan, destinan el 0,5 por ciento de este impuesto a esos fines.
    El Gobierno, siguió explicando el dirigente socialista, adelanta a la Iglesia en los Presupuestos Generales del Estado la cuantía que se prevé que los fieles van a destinar. Sin embargo, en los últimos años ese adelanto ha sido superior a lo que efectivamente ha recaudado la Iglesia, una diferencia que, según comentó, el Ejecutivo "ha perdonado" a la institución y que podría rondar los treinta millones de euros anuales.
 Aportaciones adicionales
 
   Por el contrario, la propuesta que maneja el PSOE es que el Estado no deje de percibir ese 0,5 por ciento, sino que recaude el cien por cien de los impuestos y los fieles que así lo deseen hagan una  aportación adicional.
    Este donativo, no obstante, lo seguiría recaudando el Estado para la Iglesia a través del IRPF, y una de las fórmulas que se contemplan es que se puedan hacer aportaciones de distinta cuantía, no un donativo fijo, y destinadas no sólo a la Iglesia católica, sino a cualquiera de las religiones reconocidas por el Estado español.
    En cualquier caso, Cuesta reconoció que la medida podría no ser bien acogida por parte de la sociedad o de la Iglesia, y por ello no descartó que se establezca un "sistema transitorio", que consistiría en aumentar del 0,5 al 0,7 ó 0,8 por ciento el porcentaje de IRPF que voluntariamente se destina a la Iglesia u otros fines, y a cambio el Estado no realizaría la aportación complementaria a la Iglesia en los PGE.

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