El protocolo sobre abusos de la Conferencia Episcopal busca «más evitar la corresponsabilidad civil de la Iglesia que proteger a las víctimas»

«La victimología no tiene sentido como fin en sí mismo, sólo tiene sentido como medio para intentar aminorar el sufrimiento de las víctimas». Gema Varona Martínez del Instituto Vasco de Criminología ha desarrollado una ponencia sobre el estudio realizado acerca de la victimización por abusos sexuales en la Iglesia en España. De esta forma ha comenzado el Curso de Verano de la UPV/EHU que analizará esta cuestión.

«No vale decir, como se hace en muchas ocasiones, que las víctimas son lo primero si no se adquiere ningún compromiso al respecto». La ponente mediante su estudio pretende encontrar las formas de mejorar, prevenir y reparar a las víctimas de delitos sexuales. «Este tipo de víctimas tiende a no exponerse y a silenciar lo que han vivido. Además el contexto favorece ese silencio». Por eso ha querido remarcar que no se debe exponer a las víctimas, ya que lo importante es conocer sus experiencias.

Cuando la investigadora abordó este tema a finales del año 2013, «mi sorpresa fue que apenas había aproximaciones científicas». «Es un tema muy interesante desde el punto de vista victomológico». La dimensión del daño individual que sufre la victima tiene mucho que ver con la dimensión espiritual, sexual y psicológica. Además, el daño también afecta a la dimensión familiar e institucional. «Este es un primer paso para que abramos las ventanas en el contexto español y se visibilice la realidad de los abusos sexuales. Es un grave error cerrar los ojos y culpabilizar a las víctimas, ya que es devastador para las víctimas y sus familias«. Los abusos sexuales existen y en determinados contextos es más fácil que ocurra.

En España no hay estudios académicos ni comisiones de investigación en la Iglesia y en las instituciones públicas. Sin embargo, a partir de la década de 2.000 en Estados Unidos saltaron a los medios casos que escandalizaron a la opinión pública. Lo mismo ocurrió a partir de 2.010 en algunos países europeos como Bélgica, Holanda, Alemania y Austria. Pero en España no se dio esta situación, ¿porqué?. La respuesta que ha recibido de los responsables de la Iglesia es que en España no se ha dado esta situación.

Pero la hipótesis que plantea la investigadora es que hay una victimización oculta. «La victimización está invisibilizada, no se atreven a dar el paso para denunciar. El contexto social favorece que las víctimas no se sientan apoyadas. No hay reconocimiento del sufrimiento». La victimización oculta crea un círculo vicioso. «La ausencia de datos hace que no se trabaje el modelo teórico».

«Es difícil explicar por qué no denuncian y ponerse en la piel de la víctima. Hasta que no escuchamos a las víctimas no nos damos cuenta del horror y de la dimensión del problema«. La sociedad tiende a culpabilizar a las víctimas por no denunciar y soportar esta situación durante años, pero «hacer eso es muy peligroso». Preguntar a la víctima porque no ha denunciado le crea ecos de culpabilidad. También influye que «España es mucho menos abierta a la transparencia que otros muchos países«.

La investigación del Instituto Vasco de Criminología se ha centrado en los abusos sexuales sufridos por menores de edad por miembros de la Iglesia Católica a partir de 1950. Gema Varona comenzó su investigación realizando un análisis comparado de los resultados científicos de otros países. En ellos ha podido apreciar que los estudios comienzan cuando el escándalo salta a los medios de comunicación. En esta situación, se atreven más víctimas a dar el paso.

También ha revisado la bibliografía española del derecho canónico, que funciona de manera previa o paralela a la justicia ordinaria. «Es interesante desde el punto de vista de la sociología del derecho que este pluralismo jurídico siga existiendo en el siglo XXI». A pesar de todo, «ha habido sin duda una evolución positiva de la Iglesia, aunque todavía siga siendo insuficiente para los colectivos de víctimas«.

Gema Varona autora del estudio sobre abusos sexuales

Gema Varona autora del estudio sobre abusos sexuales

Gema Varona ha ofrecido algunas estadísticas, aunque se cuenta sólo con los datos de un estudio realizado en España. «Un 20% de los encuestados afirmó haber sufrido abusos sexuales de algún tipo, de los que un 44% sufrieron victimización reiterada y el 60% no recibió ayuda. El 4,17% sufrieron abusos por parte de sacerdotes».

Respecto a la justicia penal, sólo ha podido encontrar 26 sentencias desde 1.950. En ellas ha observado que los patrones de victimización son similares en comparación con otros países. «Suelen producirse en un contexto de relación especial entre la víctima y el victimario. Además se suele explotar la vulnerabilidad de la víctima, por problemas económicos, familiares o escolares. Existe un plan de acercamiento a la víctima y va ganándose su confianza. Al final se produce la traición de la confianza espiritual, que tanto daño hace a la víctima».

Estos hechos producen sobre todo un daño psicológico muy importante a la víctima. «Los que denuncian tardan una media de 10 años en denunciar. Aunque hoy en día se está empezando a denunciar más rápido. Pero en décadas anteriores incluso los padres conociendo el caso no quisieron decir nada».

En algunas sentencias se ha condenado a la Iglesia por responsabilidad civil subsidiaria, con penas que oscilan entre 4.000 y 30.000 euros. «Se pone el énfasis en que la Iglesia tenía culpa a la hora de elegir a ese persona para el puesto y al vigilar cómo cumple sus funciones». En lo que al agresor respecta la edad media es más elevada que en la mayoría de tipos penales. «Estamos hablando de personas que superan los 40 años».

Por otra parte, la Conferencia Episcopal Española ha realizado un Protocolo de Actuación a petición del Vaticano. «Aunque se orienta más en cómo evitar la corresponsabilidad civil subsidiaria de la Iglesia que en proteger a las víctimas«.

Gema Varona también se ha esforzado en recabar la jurisprudencia canónica poniéndose en contacto con autoridades eclesiásticas, aunque no ha obtenido grandes resultados. La mayoría de las respuestas que ha recibido le han comunicado que carecen de archivos.

Del mismo modo, ha tratado de estudiar a las víctimas, pero la mayoría no han querido responder al cuestionario que ha elaborado. «Muchas víctimas denuncian cuando tienen hijos o cuando su hijo llega a la misma edad en la que la víctima sufrió los abusos. Entonces se dan cuenta de que un niño de esa edad no puede tener la culpa de lo ocurrido».

Si eso fuese suficiente, «denunciar es un calvario». Las víctimas se enfrentan a las dificultades que implica probar estos hechos que ocurren en la intimidad. Además, en muchas ocasiones los delitos han prescrito para cuando se denuncian.

Además, ha apuntado que los medios de comunicación no se han portado adecuadamente con las víctimas de abusos. «Han explotado los titulares, pero luego han dejado a un lado a las víctimas».

Para finalizar Gema Varona ha subrayado la necesidad de realizar estudios cualitativos que se centren en la experiencia de las víctimas y no tanto en los estudios cuantitativos. «Hay que escuchar como las víctimas narran su victimización. Eso es fundamental para entender el trauma de las víctimas». Por otro lado, ha abogado por introducir una pregunta sobre los abusos sexuales en la Encuesta Europea de Calidad de Vida para poder contar con más datos. Aparte de eso, «se deberían realizar investigaciones con el compromiso de la Iglesia«.

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