El presidente de Francia, Emmanuel Macron, revela el plan para luchar con el «separatismo islamista»

La escolarización en casa pasará a estar «estrictamente limitada» a partir del próximo curso escolar para evitar el adoctrinamiento

El Consejo Francés del Culto Musulmán será el encargado de formas en exclusiva a los imanes de Francia

Francia debe “combatir el separatismo islamista”, resumió Emmanuel Macron este viernes durante un discurso pronunciado en la comuna Les Mureaux, considerado un suburbio sensible de la región parisina. “Existe un islamismo radical que lleva a negar las leyes de la República”, una “ideología” que “afirma que sus propias leyes son superiores” y “trivializa la violencia”, explicó el presidente francés antes de desvelar los detalles de su proyecto de ley contra los separatismos. Por separatismo islamista se entiende el adoctrinamiento radical que llevan a cabo extremistas en Francia y con el que incluso logran dominar barrios de ciudades francesas.

Entonando su ‘mea culpa’, Macron remarcó el fracaso de las políticas locales, responsables del “separatismo de nuestros barrios […] la implantación de guetos de nuestra República” y, por ende, “de la concentración de las miserias y las penurias” y “la división de la población en función de sus orígenes o sus antecedentes sociales”. Una observación que justificaría las medidas inscritas en su nuevo proyecto de ley, destinado a “reforzar el laicismo y consolidar los principios republicanos”.

La educación en el centro del proyecto

En su defensa del laicismo, la educación juega un papel esencial: la escolarización en casa pasará a estar “estrictamente limitada” a partir del próximo curso escolar, decretando la escolarización obligatoria a partir de los tres años. “Es una necesidad», insistió Macron.

Esta medida se traducirá además en un refuerzo de los controles de los establecimientos independientes para evitar el fenómeno de “las escuelas ilegales, a menudo dirigidas por extremistas religiosos”, explicó el jefe de Estado. También pondrá fin al programa de enseñanza de la lengua y cultura de origen (ELCO), impartido a cerca de 80.000 estudiantes cada año por profesores enviados por otros países -incluido España-, para evitar posibles “injerencias extranjeras”.

Estricto control de las asociaciones y la formación de imanes 

Preocupado por dicha intromisión, no sólo en las escuelas, sino también en las mezquitas, Macron anunció que pondrá fin a la formación de los imanes en el extranjero e instará al Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) a crear un programa específico para certificar a los imanes y un estatuto cuyo incumplimiento se traduciría en la revocación de los guías religiosos. Para construir “un islam que pueda convivir en paz con la República” es indispensable “liberar el islam en Francia de las influencias extranjeras”, estimó.

También las asociaciones serán sometidas a un control estricto y, de probarse la “violación de la dignidad» o la «presión psicológica o física” entre sus muros, podrán ser disueltas. Según el presidente, “212 establecimientos de bebida, quince lugares de culto, cuatro escuelas y trece establecimientos asociativos y culturales” han sido cerrados desde el 2017 en el marco de la lucha contra la radicalización.

El proyecto de ley será examinado el próximo 9 de noviembre por el Consejo de Ministros y, si no hay cambios en la agenda, será debatido por la Asamblea Nacional durante el primer trimestre de 2021.

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