El Papa pide a los políticos que luchen contra el laicismo

La periodista llega a las 5:00 horas a Fátima, después de una noche en los autobuses de las parroquias madrileñas de San Sebastián, San Jaime y Nuestra Señora del Monte Carmelo. En la explanada hace un frío tremendo. Muchos pasan la noche en sacos o tiendas de campaña. Entre ellos están los Fonseca, una familia del Algarve, con cuatro niños, que llegó al anochecer. Aseguran que «vale la pena pasar frío y no dormir para transmitir esto a nuestros hijos; además, ellos están encantados». Añaden que «con las leyes que se están aprobando en nuestro país, de aborto y matrimonio “gay”, es importante estar aquí». Los Fonseca pertenecen al Camino Neocatecumenal, que ha aportado unos 20.000 jóvenes a este encuentro. Muchos de ellos combaten el frío danzando en corros.

A las siete ya está todo lleno. Abundan las abuelas portuguesas, muchas octogenarias. A las ocho llueve a mares, y los peregrinos, agotados, ya no pueden ni sentarse en el suelo. Las abuelas lo resisten todo con mantas y sillas. Cuando llega el Papa, a las diez, aparece un sol radiante. Benedicto XVI reza primero en la capilla de las apariciones. La misa dura unas tres horas, con muchos cantos.

El Papa advirtió de que la sociedad «se está preparando para sacrificar sus valores sobre el altar de egoísmos de naciones, raza, ideología, grupo e individuo». Y que por eso el mensaje de Fátima sigue siendo actual. «Y permanece aquí el proyecto de Dios para el hombre», afirmó el Pontífice. También afirmó que el aborto y el matrimonio homosexual «son desafíos peligrosos e insidiosos» que se oponen al bien común, dijo ante los asistentes. Y aseguró también  que «hacen falta testimonios de Jesucristo, sobre todo en ambientes donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: los políticos, los intelectuales, los profesionales de la comunicación que promueven una propuesta monocultural» contra el laicismo el laicismo y el silenciamiento de la fe. Marianela Mendoza y María Feury, unas señoras de un grupo de diez venezolanos, de entre 50 y 60 años, llevaban ahorrando desde octubre para acudir a esta cita en Fátima. «Nueve horas hasta París, y luego 24 horas atrapados allí, en el aeropuerto, por culpa de la nube de cenizas; el martes llegamos a Lisboa», explican.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...