El Papa Francisco promete justicia contra los abusos pero no concreta medida alguna

El Papa Francisco se comprometió este domingo a denunciar siempre los abusos, sin «encubrirlos» o «subestimarlos». En su discurso de clausura de la histórica cumbre para la Protección de la Infancia en la Iglesia (en otras palabras, cumbre antipederastia), en el Vaticano, el Pontífice prometió justicia contra los abusos pero no concretó medida alguna, por lo que sus palabras no han calado en las víctimas de abusos sexuales, indignadas de que no se haya llegado a una resolución concreta.

Según afirmó el Papa en el último día de reuniones, la Iglesia católica «no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido abusos de tipo sexual». Para ello, su Santidad propuso reforzar las directrices de las Conferencias Episcopales, para así prevenir y eliminar los casos de pederastia, de modo que estos parámetros «tengan valor de normas y no sólo de orientación».

El Pontífice argentino reconoció que «es necesario cambiar la mentalidad para combatir la actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la Institución, en beneficio de una búsqueda sincera y decisiva del bien de la comunidad, dando prioridad a las víctimas de los abusos en todos los sentidos». Sin embargo, el Papa evitó señalar los castigos a los que se enfrentarán tanto los sacerdotes pederastas como los obispos que los han encubierto durante años,

Desde luego, el discurso del Papa -diseñado para no ofender a ningún de los jerarcas católicos presentes- no satisfizo a las víctimas de abuso. En esta línea, diversos medios internacionales recogen las declaraciones del español Miguel Hurtado, víctima de abusos en Montserrat, quien aseguró que las palabras del Pontífice «han sido una bofetada a todas las víctimas de pederastia clerical que hemos venido de los cinco continentes a Roma y hemos protestado esta semana».

Hurtada achacó al Papa el hecho de que se pasó «la mitad del discurso hablando de los abusos fuera de la Iglesia», pero no de aquellos cometidos dentro de esta «por sacerdotes católicos, por obispos católicos, por religiosos católicos, por maestros católicos». El catalán exigió, pues, «una explicación de qué va a hacer (el Papa) con nuestros casos». No se han cumplido las enormes expectativas mediáticas que hubo desde un principio.

El Papa, por su parte, concluyó la cumbre señalando que si bien la pederastia es un problema «universal» y «transversal», no deja de ser «una monstruosidad» que se dé también dentro de la organización católica, ya que convierte a los religiosos que abusan de niños «en instrumentos de satanás» y «deforma el rostro de la Iglesia».

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