El Papa castiga al fundador de los Legionarios de Cristo por las acusaciones de abusos a menores

Benedicto XVI exige al mexicano Marcial Maciel que renuncie a «todo ministerio público» pero evita abrirle un proceso por su avanzada edad

Benedicto XVI ha exigido al fundador de los Legionarios de Cristo, el religioso mexicano Marcial Maciel, de 86 años de edad, que renuncie “a todo ministerio público” de su actividad sacerdotal y que lleve una vida retirada, toda vez que está siendo investigado por los presuntos abusos sexuales cometidos contra seminaristas. Dado lo avanzado de su edad, el Papa ha decidido no someterle a un proceso canónico, según ha informado hoy el Vaticano.

En enero del años pasado, Maciel renunció a la dirección de la congregación que creó en 1941 y de la que había sido máximo responsable hasta entonces, alegando como razones su avanzada edad y el “deseo de ver florecer en vida a la congregación bajo la dirección de su sucesor”, el también mexicano Álvaro Corcuera, de 47 años.

Poco ante, el Tribunal Eclesiástico de la Santa Sede había reabierto la investigación contra él por presuntos abusos sexuales. En noviembre de 1997, ocho ex miembros de los Legionarios de Cristo enviaron una carta abierta a Juan Pablo II en la que acusaban a Maciel de haber abusado sexualmente de ellos durante sus primeros años de adolescencia, cuando estaban bajo su cargo en seminarios de España e Italia.

Ese mismo año, dos de los firmantes, José Barba Martín, catedrático del Instituto Tecnológico Autónomo de México, y Arturo Jurado, catedrático de la Escuela de Lenguas del Departamento de Defensa de Estados Unidos, iniciaron un proceso legal contra Maciel, que se materializó el año siguiente ante el Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Los Legionarios de Cristo son una de las congregaciones más influyentes de la Iglesia Católica. Gozaba de la simpatía del anterior Papa, Juan Pablo II, está presente en 18 países —incluida España— y cuenta en sus filas con más de 600 sacerdotes y 2.500 seminaristas.

Casos en España

Maciel llegó a España en 1946 de la mano de Íñigo de Oriol y Alberto Martín Artajo, ministro de Exteriores con Franco, y cuenta con varios seminarios, una universidad privada —la Francisco de Vitoria, en Pozuelo de Alarcón, Madrid—, media docena de colegios y decenas de guarderías. Entre sus seguidores figuran Ana Botella, y los ex ministros del Partido Popular José María Michavila y Ángel Acebes.

José Martínez de Velasco, redactor jefe de la agencia de noticias Efe, recogía en su libro de 2004 Los documentos secretos de los Legionarios de Cristo (Ediciones B) los testimonios de supuestas víctimas de casos de pederastia que tuvieron lugar en los seminarios españoles. Alejandro Espinosa, ex miembros de la congregación, cuenta en esta obra cómo fue violado por sacerdotes durante la Semana Santa de 1991, cuando tenía 13 años, en el centro vocaciones cántabro de Ontaneda.

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