El ocaso de la Iglesia: 280.000 creyentes menos cada año

El catolicismo pierde cada año cientos de miles de feligreses en un proceso que está vaciando las misas. Con una menguante y envejecida plantilla de curas, la dispensa de sacramentos como bodas, bautizos y comuniones cae en picado, mientras la unción de moribundos no deja de crecer.

La Iglesia católica atraviesa en España una intensa crisis de fervor religioso que la está llevando a perder cada año más de un cuarto de millón de creyentes, una merma de seguidores que se suma a un creciente abandono de prácticas como ir a misa, casarse o bautizar a los niños entre los que se definían como seguidores de esa creencia.

La religión oficiosa del país pierde incesantemente creyentes en un proceso que está vaciando las iglesias. Con una menguante y envejecida plantilla de curas, la dispensa de sacramentos como bodas, bautizos y comuniones cae en picado mientras otros como la extrema unción de moribundos no dejan de crecer.

Considerada popularmente como el credo oficioso de un país que se autodefine como aconfesional en su Constitución, la Iglesia afronta novedades de calado en los próximos años, como una revisión de los beneficios fiscales: de la exención del IBI al cribado de las inmatriculaciones de las últimas décadas. Mientras, su ocaso, más patente conforme pasan los años, incluye datos significativos como los siguientes:

Casi 300.000 católicos menos cada año

Ya solo dos tercios de los españoles mayores de 18 años se definen como católicos, una confesión que ha perdido casi 17 puntos de peso entre la población española en dos décadas, según indican las respuestas a las preguntas sobre el nivel de religiosidad que efectúan los encuestadores del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) en sus barómetros (vea aquí los de diciembre de 1999200420092014 y 2019). El porcentaje de los españoles que se define como católico pasó del 83,6% al 66,9% en las mismas dos últimas décadas en las que la tasa de ateos e incrédulos estuvo cerca de triplicarse al crecer del 11,9% al 29,7%.

La aplicación de esos porcentajes a los datos del padrón del INE (Instituto Nacional de Estadística) señala que el número de católicos se ha reducido en casi 5,6 millones en esas dos décadas, al caer de 32,38 a 25,79 millones; mientras, la cifra de ateos, agnósticos y no creyentes crecía casi en 7 al pasar de 4,58 a 11,5 millones. Estos datos arrojan sendas medias anuales de -280.000 y +345.000, respectivamente.

El último barómetro del CIS indica que más de dos tercios de esos casi 26 millones de ciudadanos que se reconocen como católicos, un 45,9% del total de la población, dicen ser no practicantes, frente a solo un 21% que sí asegura seguir los preceptos de esa religión. Serían los dos grupos de mayor tamaño siempre que no se sume en uno a los ateos (12,1%), los no creyentes (9,9%) y los agnósticos (7,7%).

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