«El objetivo del Gobierno es que la Iglesia se autofinancie; eso es lo que ha dicho Zapatero»

Entrevista al Diputado socialista Álvaro Cuesta Secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE «Puede que mis reflexiones en la ejecutiva nacional hayan dado apariencia de discrepancia, pero el Presidente y yo estamos en la mejor de las sintonías»

Álvaro Cuesta (Oviedo, 1955), diputado por Asturias en el Congreso, llegó a la secretaría de política municipal y libertades públicas de la ejecutiva federal del PSOE de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, al que le une una amistad de años. En los últimos tiempos sorprendió a propios y extraños al convertirse en el dirigente socialista que más alzó la voz ante el acuerdo suscrito entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal sobre la financiación de la Iglesia. Pese a ello, asegura que su «sintonía» con Zapatero en el asunto es plena y afirma que sus «aparentes» discrepancias no han sido más que «reflexiones» lógicas planteadas en el seno de su partido.

-En los últimos meses, ha discrepado públicamente de la opinión de su partido en asuntos como el de la financiación de la Iglesia católica.
-Puede haber dado apariencia de discrepancia. Pero ha habido más de apariencia que de realidad. Ha sido un asunto que se ha exagerado y magnificado por la prensa madrileña.

-Usted criticó abiertamente el acuerdo suscrito entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal.
-Cuando en la comisión ejecutiva se abrió el debate para conocer los términos en los que se estaba negociando el acuerdo, hubo varias intervenciones. La mía no fue la única. Además, el propio presidente (José Luis Rodríguez Zapatero) terció en el debate para despejar las objeciones que estábamos planteando. El Presidente manifestó que el objetivo seguía siendo llegar a la autofinanciación de la Iglesia.

-¿Les dio la razón Rodríguez Zapatero?
-Con el acuerdo alcanzado se sigue el concepto de que el camino debe ir a la autofinanciación. Es un sistema transitorio hacia la autofinanciación con el que se han conseguido algunas cosas importantes.

-¿Por ejemplo?
-Hay dos temas importantes. Uno, el asunto del IVA. La Iglesia tendrá que pagar IVA y deja de ser un país que discordaba en ese aspecto del ámbito de la Unión Europea. Y el segundo, que se suprime la dotación directa del Estado a la Iglesia. A cambio de esa supresión, el porcentaje del impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF) que podrán dedicar voluntariamente a la Iglesia los ciudadanos pasará del 0,52 por ciento al 0,7 por ciento. Pero en este último aspecto hay algo fundamental: que la Iglesia tendrá que justificar en qué emplea ese porcentaje que recibe.

-Explíquese.
-La Iglesia tendrá que presentar una memoria justificativa sobre el empleo de esos fondos. A partir de ahora, la Iglesia liquidará lo que recibe, digamos, como anticipo del Estado. Y si hay un saldo acreedor a favor del Estado, deberá compensarlo…

-Sigue usted siendo beligerante con el asunto…
-La laicidad es un imperativo constitucional. Además, en una sociedad plural con un multiculturalismo religioso, con algunas actitudes o ideas que a veces tienden al fundamentalismo, la mayor garantía de convivencia es esa búsqueda de espacios de laicidad.

-También ha hablado de Cataluña. En vez de la reedición del tripartito, le hubiera gustado un pacto Convergencia I Unió (CIU) y Partido Socialista de Cataluña (PSC).
-Entiendo que los resultados electorales pusieron de manifiesto una cosa: la valoración negativa de los ciudadanos sobre todas las fuerzas políticas, incluida CIU. Los ciudadanos no entendieron que durante los tres años del Gobierno tripartito el debate se centrara en cuestiones de arquitectura identitaria y estatutaria y que se alejara de los problemas en materia social, vivienda… Que se alejaran de todos los asuntos que de verdad interesaban a los ciudadanos.

-Está en desacuerdo con la decisión adoptada por el PSC.
-Mi discrepancia en este caso era más una reticencia. Reconozco, como no podía ser de otra manera, la legitimidad del PSC a la hora de decidir sobre las alianzas de Gobierno. Y es cierto que en los últimos días se ha insistido en que se es consciente de que el tripartito debe evitar todos los errores del pasado. Por otro lado, entre las tres fuerzas políticas ha habido compromisos adicionales como el de que no se trasladarán los debates identitarios a Madrid.

-Con tanto llevar la contraria a su partido en algunos asuntos, pareciera que ha perdido la sintonía con Zapatero…
-No, no… He mantenido dos encuentros hace poco con el Presidente y estamos en la mejor de las sintonías. Incluso hay quien dice que el sector más laico del PSOE somos el Presidente y yo…

-¿Quién lo ha dicho?
-Bueno, algunas revistas reaccionarias. En todo caso, no hay discrepancias con el partido, sino reflexiones. En el seno de las ejecutivas, como es lógico, se abordan asuntos y se realizan distintas reflexiones sobre ellos.

-Peaje del Huerna. Cada vez parece más claro que no se suprimirá en esta legislatura estatal, tal y como el PSOE había prometido en la campaña electoral.
-Siempre digo que estamos ante un desaguisado que creó el PP al cometer la arbitrariedad y el atropello de prorrogar 29 años el peaje. Fue algo que ha supuesto una discriminación intolerable para los asturianos. Yo aspiro a que se den más pasos con el peaje del Huerna.

-De momento, sólo han dado uno: rebajar un 30 por ciento lo que paga el transporte público y los camiones.
-Bueno, hemos empezado a darle un trato positivo con esa rebaja del 30 por ciento. Espero que se siga trabajando gradualmente para que, con imaginación, no salgan perjudicados los asturianos.

-¿Han renunciado al compromiso de eliminarlo?
-No hay renuncia a la promesa de quitarlo. Y mi compromiso es seguir peleando por ello.

-¿En esta legislatura?
-Aún queda tiempo. Unos dos años.

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