El obispo cree que la Iglesia tiene que optar por la autofinanciación

El prelado, en su carta semanal, destaca las aportaciones de los fieles y considera que sin su ayuda «es imposible y avanzar y atender a todas las necesidades»

COMENTARIO: El cinismo de este obispo es casi inigualable. Los propios Acuerdos con el Vaticano ya planteaban hace más de 30 años que la iglesia se comprometía a la autofinanciación, pero nunca se lo han planteado, es mejor vivir del Estado, con lo que supone de privilegio de que una organización privada y confesional esté subvencionada por toda la ciudadanía. Pero hay más, el señor Demetrio olvida que por la entrada a la mezquita de Córdoba ingresó unos 10 millones de euros, un inmueble del que se apropió por 40 euros en 2006. Unos ingresos por la explotación turística y por que al declararse como donativos no paga ninguna clase de impuestos.


El obispo, Demetrio Fernández, considera necesario que la Iglesia comience a autofinanciarse. En su carta semanal -titulada Ayuda a tu parroquia. Ganamos todos-, el prelado asegura que "urge a que lleguemos a la autofinanciación, es decir, a que la Iglesia sea sostenida por los fieles que la componen, puesto que del servicio que presta somos beneficiarios quienes a ella pertenecemos". En su misiva, Fernández señala también que la Iglesia "es pobre de medios materiales y rica en esperanza, en mensaje, porque lleva en su seno el Evangelio".

Eso sí, subraya que para "poder cumplir su misión, la Iglesia necesita de medios materiales, como en toda actividad de este mundo" y recuerda que el día de la Iglesia Diocesana es "es una llamada de atención a esta solidaridad y comunión fraterna". "En los presupuestos de cada año hay partidas importantes de sostenimiento del clero, de obras de apostolado, de restauración de templos, de caridad con los pobres", sostiene, y apunta que "sin la ayuda de los fieles es imposible avanzar y atender todas las necesidades".

La mayor parte de los ingresos de la Diócesis -un 36,5%-, según las cuentas del ejercicio del año pasado, llega de las aportaciones voluntarias de los fieles, que en 2011 se cifraron en algo más de 6,3 millones de euros. De estos ingresos forman parte las colectas para Cáritas parroquiales -462.998 euros- y donativos y limosnas -más de 3,5 millones de euros-. Según las mismas cuentas, en la campaña del IRPF del año pasado las declaraciones que se contabilizaron con este apoyo fueron 161.420, frente a las 156.521 de 2010, lo que representó un incremento del 3,1%; gracias a estas portaciones, la Diócesis ingresó 3,4 millones de euros el año pasado.

En su carta, el prelado recuerda también que la campaña de este año "se centra en la parroquia, que es la Iglesia que llega hasta mi casa". "Si ayudo a mi parroquia, ganamos todos, porque en la Diócesis hay una economía de comunión, como vasos comunicantes, y lo que damos en un lugar revierte en bien de todos", señala.

Fernández destaca en la misiva que la "Diócesis de Córdoba ha dado pasos notables a lo largo de este año en la constitución del Fondo Común Diocesano y en la atención al sustento de los sacerdotes" y utiliza las palabras "eficacia, transparencia, austeridad y comunión eclesial" para describir el proyecto de este fondo. Para el obispo, "es tarea de todos: de las parroquias, de las asociaciones y grupos apostólicos, de las hermandades y cofradías, de las comunidades" de colaborar con las parroquias, ya que entiende que "pertenecemos a una Diócesis y hemos de sostenerla entre todos". "Pertenecemos a una parroquia y hemos de sostenerla entre los fieles que a ella pertenecemos", incide y añade que "somos responsables de este sostenimiento, también en el campo económico".

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