El Gobierno holandés consigue aprobar su ley contra el uso del burka, o prendas que oculten la cara, en algunos espacios públicos

Una mujer que utiliza un atuendo que le cubre la cara ya no podrá viajar en un autobús público, entrar al edificio del Ayuntamiento o ir a la escuela, si no se descubre primero el rostro. El Gobierno de Mark Rutte por fin está consiguiendo sacar adelante la ley de prohibición del burka, un tema pendiente que arrastra desde el año 2012. El discurso del ultraderechista holandés Geert Wilders no sóloestá calando en gran parte de la sociedad holandesa, sino también está orientando las políticas de los últimos meses del actual primer ministro, que observa cómo el discurso del candidato antiislam está ganando adeptos en todo el país. Su Gabinete ha acelerado la prohibición, a tan sólo tres meses de las elecciones parlamentarias, en busca de la reelección.

El debate se ha producido durante una sesión parlamentaria protagonizada por la presencia de varias mujeres usando precisamente el niqab, que cubre toda la cara, a excepción de los ojos. Han estado presentes como público, lo cual no les ha permitido participar en el debate. No obstante, ello si llevó a la incomodidad de los partidarios de una prohibición que las afectaba directamente a ellas. Quien, en un acto de rebeldía, no cumpla con esta obligación se arriesga a una multa de más de 400 euros. Según el Gobierno, esta norma no tiene el objetivo de penalizar a las personas que usan un burka, sino de establecer un estándar claro para que todo el mundo se acostumbre a mostrar su cara.

La propuesta prohíbe el uso del burka, niqab, pasamontañas o cascos integrales en el transporte público, las instituciones de salud, colegios y edificios gubernamentales. El velo, utilizado por muchas mujeres musulmanes en Holanda,y la kipá -gorro simbólico de la religión judía- no están incluidos en la prohibición, ya que no cubren el rostro de la persona. Una joven de origen y nacionalidad holandesa, que acudió al Parlamento a seguir de cerca el debate, asegura que esta ley sólo busca apoyo político. Prefiere no revelar su nombre a la prensa, por miedo a represalias, dice. Es originalmente de fe cristiana, nació en Roosendaal y, al cumplir los 18 años, eligió usar el niqab. «Me convertí al islam porque había que encontrar la paz en esta religión», asegura, y añade que esta norma es «absurda y política».

La mayoría de la Tweede Kamer, el Congreso holandés, ha dado su respaldo a esta norma que el Ejecutivo de Rutte presentó en 2012 y no había logrado aprobar debido a la constante oposición del Parlamento. Pero lo ha logrado tras varias revisiones y cambios en el borrador. Siguiendo el ejemplo de la ley francesa contra el burka, la prohibición no se aplica a las «actividades festivas y culturales», como puede ser Halloween.

En una nota explicativa, el Gobierno asegura que todo el mundo en los Países Bajos «tiene la libertad de vestir como quiere, siempre y cuando eso no afecte la libertad» de los demás. En el caso de la elección de cubrirse la cara, considera, se está dificultando la comunicación y dando como resultado, por ejemplo, que un médico no sea capaz de realizar bien su trabajo. Según el Gobierno, un niqab o un pasamotañas pone en peligro la seguridad en algunos lugares públicos al no poder reconocer la identidad de la persona.

Los socialdemócratas D66, DENK y GroenLinks han calificado esta legislación de «simbólica» y han advertido de que limita la libertad individual de las mujeres musulmanas. El Consejo de Estado también criticó previamente la propuesta, al asegurar que el Gobierno no tiene suficientes argumentos para demostrar que la prohibición es realmente necesaria. «El Gobierno se está dejando guiar demasiado por la sensación subjetiva de inseguridad», y ello no justifica esta prohibición, aseguran. Según el Consejo, el uso de dicha prenda es una libertad religiosa, recogida por la Constitución y el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

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