«El Gobierno debe valerse de la Iglesia »

El padre franciscano Isidoro Macías, más conocido como «Padre pateras», señaló hoy que el Gobierno «debe valerse de la gente muy bien preparada» que tiene la Iglesia para atender a los menores inmigrantes.

En declaraciones a Efe antes de recibir el Premio 'Mundo Negro de Fraternidad' en el encuentro 'Inmigrantes: un reto para la Iglesia', el 'Padre pateras' se mostró favorable a que la Iglesia ayude a la Administración en la atención de los menores emigrantes y recordó que los religiosos ya lo hacen 'sin pedir ayuda al Gobierno'.

El franciscano, que en estos momentos acoge en el albergue de los Hermanos Franciscanos de Algeciras (Cádiz) a cinco niños y cuatro mujeres africanas que llegaron a Canarias en cayucos, señaló que la Iglesia ha sido 'la primera' en atender a los inmigrantes, como lo fue también en ayudar a los drogadictos porque debe 'dar testimonio'.

Para poder llevar a cabo su labor, el religioso reclamó ayudas para terminar una casa para acoger a una treintena de emigrantes que está en construcción, pero cuyas obras llevan cuatro años paradas por falta de presupuesto.

En este sentido, señaló que no ha contado con ayuda de la diócesis ni de la Administración pero 'sí de las personas sencillas' del pueblo.

El proyecto de Isidoro Macías trata de dar orientación a las mujeres que llegan para obtener la documentación e integrarse en la sociedad, aunque, aseguró el franciscano, 'la mayoría llegan engañadas por las mafias y muchas aseguran que si tuvieran dinero y pasaporte se volverían a su país porque aquí no encuentran nada'.

Por su parte, el obispo de Sigüenza y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, José Sánchez, señaló que la colaboración en la 'acogida y guarda' de menores entre Iglesia y el Estado supone una 'continuación y un reforzamiento ' de la que ya existe.

Sánchez señaló que se llevan a cabo las conversaciones entre ambas instituciones y subrayó que la Iglesia 'siempre está abierta a todo lo que sea servicio, y más en los menores,' por lo que auguró que 'no habrá ninguna dificultad' en mejorar la acogida a menores.

Durante su intervención en el encuentro titulada 'Las migraciones nos interpelan a todos', el obispo de Sigüenza señaló que la Iglesia debe ser pionera en el reto que supone la respuesta a este hecho que 'no es un problema sino un fenómeno social', señaló.

A su juicio, la inmigración es una oportunidad para la vocación misionera de la Iglesia, que puede poner en práctica la experiencia llevada a cabo durante años en los países en desarrollo.

En este sentido, señaló que las cosas mejorarían si las instituciones del Estado y los organismos internacionales hicieran una 'mínima parte de lo que la Iglesia ha realizado durante años con sus medios modestos y la entrega personal' de sus misioneros.

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