El Gobierno de Quebec (Canadá) presenta una ley para prohibir el uso de símbolos religiosos a los funcionarios

El Gobierno de Quebec ha presentado este jueves una ley en el Parlamento regional cuya finalidad es prohibir el uso de símbolos religiosos por parte de cualquier trabajador público que revista autoridad, lo que abarca desde profesores a policías.

La Coalición Vamos Quebec, que gobierna la provincia canadiense, ha enviado al Congreso lo que define como «una ley que respeta la laicidad del Estado» garantizando «un equilibrio entre los derechos colectivos y los derechos y libertades fundamentales».

La ley está dirigida a todos los funcionarios quebequeses, si bien el Gobierno ha accedido a introducir una exención para los profesores que ya estén dando clases en aulas con el objetivo de facilitar su aprobación en la sede legislativa, según informa la cadena canadiense CBC.

Además, el borrador incluye nuevas normas por las cuales cualquier persona que quiera recibir un servicio público deberá descubrirse la cara por razones de seguridad. De esta forma, recupera una ley aprobada en 2017 que fue suspendida el pasado mes de junio por un juez y que actualmente está en un limbo legal.

Para evitar situaciones similares, el Ejecutivo regional ha vinculado el proyecto de ley a una cláusula que se usa en raras ocasiones porque permite ignorar –hasta cierto punto– la Carta de Derechos y Libertades de Canadá durante cinco años.

Aunque el documento no lo menciona expresamente ninguna religión, bebe de la recurrente polémica que se ha planteado en los últimos años en Quebec sobre el rol del islam en una sociedad secular que cada vez tiene más población musulmana por la emigración desde el Norte de África.

El Gobierno también ha presentado una propuesta al Parlamento para que el crucifijo que fue colocado en 1936 sobre el asiento de su presidente sea trasladado a otro lugar de la Asamblea Nacional quebequesa. La medida ha sido aprobada por unanimidad.

«Estoy muy orgulloso de la ley que hemos presentado hoy. Representa valores, nuestros valores, y es importante», ha dicho el primer ministro regional, François Legault, que llegó al Gobierno el año pasado con la promesa de limitar la inmigración.

La iniciativa del Ejecutivo quebequés ha encontrado rápidamente la oposición del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. «Para mí, es impensable que en una sociedad libre legitimemos la discriminación contra ciudadanos en base a su religión», ha contestado.

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