El estrecho vínculo entre la Iglesia Católica y el director de Red Salud, la institución privada que se niega a realizar abortos

Alberto Etchegaray Aubry no es un nombre desconocido para los jerarcas eclesiásticos. Desde que coordinó la visita del Papa Juan Pablo II a Chile en 1987 el empresario de misa dominical y cercano a la DC, ha estrechado los lazos con la Iglesia desde los más diversos ámbitos. Ahora, como presidente del directorio de Red Salud S.A., ha hecho eco del llamado que hizo el cardenal Ricardo Ezzati al mundo laico, convirtiendo a la red privada de salud en la primera institución laica en advertir que no realizará abortos.

Primero fue la Clínica de la Universidad Católica. Luego, el Hospital Parroquial de San Bernardo y la Clínica de Los Andes, quienes señalaron que en sus establecimientos no se realizarán abortos. Las dos primeras instituciones de salud relacionadas directamente a la Iglesia Católica. La tercera, ligada al Opus Dei. Tres centros médicos que abrieron un nuevo flanco en el proyecto que busca despenalizar el aborto en tres causales: la discusión sobre la obligatoriedad –o no- que tendrían las instituciones de salud para realizar dicho procedimiento

Mientras diversos parlamentarios oficialistas rechazaron dicha postura, argumentando que la objeción de conciencia es exclusiva de los médicos y no de las instituciones donde estos se desempeñan, hubo voces como la del senador Guido Girardi que se abrieron a la discusión.

“No me importaría que esta política tuviera algún criterio de excepción con el hospital de la Iglesia Católica”, señaló el hombre fuerte del PPD. Una postura que cambió radicalmente luego que el miércoles pasado, Ricardo Silva, gerente general de Red Salud S.A, señalara al Diario Financiero que “nosotros no vamos a prestarnos para que se practique el aborto en nuestras clínicas”.

“Parece que estamos volviendo a la Edad Media. Hay separación de la Iglesia y el Estado en Chile y en el mundo hace muchos años“, señaló a El Dínamo el senador Girardi. Es que luego de la declaración de Silva, Red Salud se convirtió en el primer consorcio de salud laico y privado, en anunciar su negativa a realizar prácticas abortivas. Y no es cualquier empresa. Como señala su página institucional, Megasalud es la red médica y ambulatoria más grande de Chile. Cuenta con 33 centros médicos de Arica a Punta Arenas y 17 clínicas a lo largo del país, con más de 2.600 profesionales de la salud, cerca de dos millones de consultas médicas y casi 200.000 procedimientos al año.

Un día después del anuncio de Red Salud, el Arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati realizó un llamado a los católicos a manifestarse contra el proyecto de ley. “Yo sé que los laicos de Santiago y de Chile se están organizando para manifestar lo que es nuestra fe sobre la vida y nuestro propósito de defenderla. Y yo estoy muy contento que los laicos asuman sus responsabilidades”, señaló

Uno de esos laicos es Alberto Etchegaray Aubry, presidente del directorio de Red Salud S.A, independiente pero cercano a la Democracia Cristiana,

Precisamente a ese partido aludió de manera indirecta pero clara, el Cardenal Ezzati en su llamado a los parlamentarios “que son cristianos y creyentes”. A ellos les pidió que “su voto frente a estos temas obedezca a sus convicciones cristianas”. Escenario que pone en disyuntiva a la DC: respaldar el proyecto del gobierno de la Presidenta Bachelet o atender el llamado de la Iglesia. Un dilema que este domingo sumó un nuevo capítulo.

Sobre la decisión de Red Salud, el senador Andrés Zaldívar (DC) afirma que le parece “consecuente con lo que Alberto piensa y con su convicción en relación a ese tema”. Es que como señaló a El Dínamo un importante empresario, aunque de los siete miembros del directorio de Red Salud, cuatro estudiaron en la UC y algunos de ellos cursaron su educación escolar en colegios religiosos, “Etchegaray es un hombre conocido en la Iglesia. Los otros puede que sean católicos, pero no son conocidos por eso”.

El vínculo religioso

Formado en el colegio de Los Padres Franceses de Santiago -perteneciente a los Sagrados Corazones-, Alberto Etchegaray tuvo una educación profundamente religiosa. A partir de ello forjó una estrecha relación con esa congregación y generó nexos con los jesuitas: sus siete hijos estudiaron en colegios ligados a alguna de esas dos congregaciones y asistían en familia a la misa dominical de la Parroquia Inmaculada Concepción de Vitacura.

Fue en 1987 que Etchegaray comenzó a tener mayor figuración dentro de los jerarcas de la Iglesia Católica. La época en que debió encargarse de la actividad más relevante de su vida religiosa: organizar el día a día de la visita del Papa Juan Pablo II a Chile, lo que él mismo calificó años después como un “regalo de Dios”.

“Para la Iglesia chilena fue un gran respaldo; el Papa vino aquí y apoyó la tarea de una Iglesia que había defendido fuertemente los derechos humanos y que estaba embarcada en una fuerte tarea de reconciliación”, dijo en la celebración de los 20 años de la visita papal.

Tres años después de la visita del Papa, el ingeniero civil de la Universidad Católica fue parte de otro hito: se convirtió en ministro de Vivienda del ex Presidente Patricio Aylwin, el primer gobierno tras el retorno a la democracia

“Hay una muy buena opinión de él dentro del mundo político de la DC ,aunque se ha mantenido siempre en una posición independiente”, dice el senador Andrés Zaldívar, quien comenta que en su círculo más cercano está el ex ministro Sergio Molina (DC) y el ex embajador en el Vaticano, Javier Luis Egaña. Y pese a que el ex Presidente Eduardo Frei lo tentó con ser ministro de Educación, Etchegaray prefirió volcarse nuevamente a la acción social, como presidente del Consejo para la superación de la pobreza.

Benito Baranda lo conoció en 1995, cuando él era vicepresidente de dicha institución. “Con casi todos los obispos siempre ha tenido una relación muy cercana. Yo lo veía cuando íbamos a las visitas por la superación de la pobreza. Era muy bien acogido y querido dentro de la iglesia jerárquica”, recuerda. Algo compartido por quienes lo conocen desde los tiempos en que fue ministro.

La Iglesia lo toma muy en cuenta. Es uno de los laicos que los obispos llaman“, señala una de las fuentes consultadas para esta artículo, la cual apunta a que el empresario mantenía una estrecha cercanía con el ex diácono Enrique Palet. Otro sacerdote que formaba parte de su círculo era Cristián Precht, quien ahora cumple con una pena canónica de cinco años por abuso sexual contra adultos y menores.

Alberto Etchegaray ha construido su propia historia para ser considerado al interior de la Iglesia. Actualmente es patrocinador de la revista Mensaje y director de la Universidad Alberto Hurtado, así como de la Fundación para la Superación de la Pobreza. Es además socio de la Unión Social de Empresarios Cristianos y miembro del Consejo de la Corporación Educacional del Arzobispado de Santiago. Pero hoy su cargo más relevante es el de presidente del directorio de Red Salud S.A., holding que incluye a la Clínica Tabancura, Bicentenario, Magallanes y la red médica Megasalud, entre otras. El lugar desde donde Etchegaray buscaría respaldar el llamado del Cardenal Ezzati y hacer sentir el peso de los laicos en el tema del aborto.

Jaime Coiro, vocero de la Conferencia Episcopal, reconoce la labor del empresario como un “colaborador permanente de varios organismos de la Iglesia Católica”. Sobre la postura de Red Salud señala que “me imagino que esto es una decisión que toman personas independientes y donde cada uno asume en conciencia lo que le corresponde… Lo que la Iglesia valora es que todas las personas, laicos y consagrados, puedan hacer un discernimiento en conciencia libre, porque eso es lo que Dios más valora. Si ese discernimiento está iluminado por lo que dice el evangelio, lo que dice la Iglesia, feliz de la vida”.

Por su parte, sobre la decisión de Red Salud el senador Girardi sostiene que “la ley tiene que tener instrucciones muy precisas y al que no quiera cumplir con la ley se les clausurará no más. Ellos se creen tan poderosos que quieren que la ley se adecue a sus intereses”.

Más duro es el médico y diputado Juan Luis Castro (PS) al plantear que “se están subiendo por el chorro” y que “el proyecto de ley plantea una objeción de conciencia individual y no institucional. Aquí hay una actitud exagerada y casi abusiva de empresas privadas que están lejos de la Iglesia Católica“. Y pese a que el proyecto se discutirá en marzo en el Parlamento, aún queda tiempo para que el llamado de Ezzati repercuta en ese mundo laico e influyente al que apeló.

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