El curso sobre religión, clericalismo y socialismo de la Juventud Socialista Madrileña de 1909-1910

La Juventud Socialista Madrileña organizó en el otoño de 1909 un ciclo de conferencias sobre Religión, Clericalismo y Socialismo. Cada sesión constaría de dos conferencias, y se celebraron en la Casa del Pueblo de Madrid. El curso terminó en enero de 1910.

La primera clase o sesión tuvo lugar el domingo 7 de noviembre con el destacado político republicano, escritor, abogado y masón Augusto Barcia, que luego sería diputado y ministro en la Segunda República, con su conferencia titulada “España ante el progreso”. En la misma habló de que el principal problema para el desarrollo del país era el clericalismo, y animó a luchar contra la teocracia. Ese mismo día también disertó Rafael Urbano, periodista y escritor, que llegó a ser redactor de El Socialista, además de miembro del Ateneo y de la Escuela Nueva (con el tiempo se convirtió en una autoridad en ocultismo). Urbano disertó sobre las razones por las que los socialistas no eran creyentes. Urbano siempre se caracterizó por la ironía, y la crónica del acto nos cuenta cómo animó a la audiencia. Aludió al Programa de Gotha donde se planteó que la cuestión religiosa era un asunto personal. Curiosamente sacó a colación la situación de los socialistas persas y japoneses, que se autodenominaban cristianos y católicos, pero no tanto porque lo fueran sino porque era una manera de enfrentarse al sha y al emperador, que eran cabezas de otras religiones. Luego Urbano afirmó que la religión era, en su opinión, “la forma más tolerable de percibir el impuesto”, porque servían para sacar dinero a todo el mundo, siendo los sacerdotes los recaudadores.

El día 21 de noviembre solamente pudo actuar Mariano García Cortés. El conferenciante fue un destacado abogado y periodista, y miembro del Comité Nacional del PSOE, además de masón, aunque luego sería uno de los fundadores del comunismo en España, terminando en los años de Primo de Rivera en el ámbito del romanismo. García Cortés comparó el anticlericalismo burgués con el socialista. Para ello comenzó explicando la Historia de la Iglesia, afirmando que, aunque siempre había defendido a las Monarquías, cuando se proclamaban las Repúblicas se adaptaba cobrando de los presupuestos republicanos. Los anticlericales de la burguesía siempre habían pretendido disolver las órdenes religiosas, respetando al clero secular (párrocos), que seguirían viviendo a expensas de los ciudadanos. El anticlericalismo burgués combatía su poder sobre el civil, pero respetaban el sindicalismo católico porque eran un instrumento contra los que hoy llamaríamos de clase, es decir, las Sociedades de Resistencia. Pero para el socialismo el anticlericalismo no era un asunto primordial, siguiendo unas premisas que hemos visto en otros líderes socialistas españoles. Es más, cuando se trataba de anticlericalismo había que ser prudentes. En relación con las órdenes religiosas bastaba con que cumpliesen la Ley de Asociaciones, además de que debía suprimirse el presupuesto de clero y culto. Además, se podría entender la supresión de la enseñanza religiosa en las escuelas, pero de nada servía eso si se seguía defendiendo en las clases el derecho de propiedad. Debemos recordar, en este sentido que García Cortés, como ya hemos apuntado, estaría en la línea del PSOE en relación con la religión. Lo que importaba no era tanto el anticlericalismo sino el ataque a la Iglesia como institución al servicio del poder económico.

El sociólogo, escritor, jurista y profesor Constancio Benaldo de Quirós, uno de los más destacados intelectuales regeneracionistas españoles, trató a primeros de diciembre sobre la relación entre religión y delincuencia. Recordemos que el conferenciante había publicado en 1901 La mala vida, fruto de sus trabajos de investigación en el Laboratorio de Criminología que en 1899 había fundado Giner de los Ríos, y que en 1899 había sacado Las nuevas teorías de la criminalidad, sin olvidar otras importantes obras sobre la materia, siendo una de las grandes autoridades españolas en la misma en las primeras décadas del siglo XX. Bernaldo de Quirós expuso la influencia de la religión como causante de hechos delictivos, y como freno de los mismos. Explicó que se habían cometido actos criminales como los que tenían su origen en la superstición, pero la religión no servía para combatir el crimen pues su origen estaría en causas en las que no podía influir la Iglesia. Terminó exponiendo que en Alemania estaban disminuyendo los crímenes a medida que avanzaba la Socialdemocracia.

En el mismo día de la conferencia de Bernaldo de Quirós habló también Antonio García Quejido, uno de los tipógrafos fundadores del PSOE, además de intenso sindicalista. García Quejido se centró en el sindicalismo católico, calificado de “rompehuelgas” porque su misión sería hacer fracasar los conflictos planteados por la clase obrera. Explicó las distintas interpretaciones sobre el aumento de estas organizaciones, destacando aquella que vinculaba este hecho con la creación de un partido político. En todo caso, García Quejido consideraba, fuera cual fuese la causa, que la existencia de estos Sindicatos era una demostración muy triste del estado del pueblo español después de siglos de poder eclesiástico. Por eso, había que luchar por acabar con esa sumisión, en clave emancipadora, siendo muy importante la labor educativa en las nuevas generaciones.

El domingo 19 de diciembre actuó Juan Almela Meliá, el hijastro de Pablo Iglesias, intenso periodista y escritor, una de las almas de El Socialista y de otras publicaciones del universo socialista. Meliá hizo una comparación entre la moral religiosa y la moral socialista, planteando las contradicciones de los católicos y, sobre todo de la Iglesia. Después realizó una loa de la segunda moral, que haría a los hombres libres, justos y dignos. Con el socialismo desaparecerían el robo y el crimen. Importante alusión tuvo sobre la emancipación de la mujer en el socialismo frente a lo que planteaba la moral católica.

Ese mismo día intervino José Ortega y Gasset con una conferencia titulada “Ciencia y religión como problemas políticos”. El filósofo comenzó analizando el pensamiento de Marx, aunque explicó que no fue el primero que planteó el problema económico. Para Ortega el anticlericalismo era un medio no un fin, como la economía, la moral o el derecho. Todos serían medios para alcanzar la cultura, entendida como cultivo de la inteligencia, del trabajo, de la actividad. El fin no podía ser otro que el socialismo, como el estado más perfecto de la civilización.

El socialismo se desarrollaría con más dificultad en los países de escasa instrucción, al contrario de lo que ocurriría con la religión. El socialismo sería moral. Como ejemplo añadió que se notaba en la moralidad municipal española desde que entraron los concejales socialistas en los consistorios.

Nada más comenzar 1910 actuaron en el curso Vicente Barrio y Manuel Rovira Serrano. Como es sabido, Barrio es un histórico del socialismo español, concejal y diputado provincial por Madrid, y destacado dirigente de la UGT. Explicó una conferencia sobre las religiones y el socialismo como influencias sociales. Debemos recordar que Barrio publicó en 1915 un artículo contra los sindicatos católicos en El Socialista. Pues bien, Barrio consideraba que el clericalismo no era una rama del catolicismo, sino ambas cosas a la vez.

La religión influía en el estado de un país, pero también en los individuos, poniendo ejemplos al respecto. Terminó comparando las ideas socialistas con las religiosas, sacando como conclusión que el socialismo daba como solución a los problemas de la vida el amor, algo que no habían conseguido las religiones.

Por su parte, el abogado y dramaturgo Manuel Rovira Serra tituló su conferencia “La libertad de pensar”. Comenzó defendiendo la idea de que las religiones al negarse unas a otras se negaban todas por sí mismas. Aludió a los temas tratados en sus obras teatrales, para terminar defendiendo que “el templo del hombre debe ser el mundo y su religión su propia conciencia”.

Las últimas conferencias fueron impartidas por Sánchez Ocaña y por el destacado socialista Daniel Anguiano, que fue concejal por Madrid, miembro de la Comisión Ejecutiva, y que participaría en la creación del Partido Comunista, después del viaje que emprendió a Rusia con Fernando de los Ríos, para regresar posteriormente al socialismo. El primer orador explicó que iba a tratar la separación de la Iglesia del Estado desde el punto de vista racional y científico, no legal. Explicó la Historia del cristianismo, llegando a la conclusión que tenía como problemas fundamentales la anulación de la razón humana y la negación de la vida. Después hizo un repaso de la Historia en general, deteniéndose en las aportaciones sobre el pensamiento que generó la Revolución francesa. Habló de la utopía, de los obreros y del socialismo científico, para terminar tratando de la mencionada separación en relación con la enseñanza.

Anguiano, al que ya hemos estudiado en relación con el tema que aquí nos ocupa, habló del anticlericalismo socialista. Para el orador en un cuarto de siglo el clericalismo sería una realidad histórica no presente. Citó el libro de Pi i Margall, Estudios sobre la Edad Media para explicar que la creación de un cielo exterior a la vida terrena había impedido establecer la fraternidad entre los hombres como predicaba el Evangelio, que empleó para calificar a los católicos como unos fariseos e hipócritas. El socialismo había dicho más que Cristo porque si éste había pregonado el amor al prójimo, aquel había establecido que para que se produjera este deseo debía cambiar el orden establecido.

Hemos consultado los siguientes números de El Socialista: 1234, 1235, 1237, 1239, 1241, 1243 y 1245. Puede consultarse también el Diccionario Biográfico del Socialismo Español. El autor de este artículo tiene diversos trabajos publicados sobre la relación del PSOE con la religión y la Iglesia tanto en El Obrero como en Observatorio del laicismo. Por otro lado, no olvidemos la consulta de las siguientes obras: V. Arbeloa, Socialismo y anticlericalismo, Madrid (1973); L. Gómez Llorente, Aproximación a la historia del socialismo español hasta 1921, Madrid (1976); y Mate y V. Arbeloa, “La crítica de la religión en el socialismo español”, Sistema, 31 (1979).

Eduardo Montagut. Doctor en Historia
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