El camino hacia la Constitución laica de 1917 en México

Tras un festejo limitado por el centenario de la Constitución Mexicana, la Carta Magna cumple 101 años de existencia este lunes, enmarcándose como una de los documentos en su tipo más antiguos de América Latina.

Como cualquier otra constitución, en México representa la ley fundamental del Estado con el mayor rango que pueden tener las leyes, en las que se definen derechos, obligaciones, libertades, poderes y normas.

Históricamente, aunque México estuvo regido por España desde el siglo XVI, no fue sino hasta el siglo XIX con la Constitución de Cádiz, que el mexicano sintió una verdadera ley que seguir.

La Pepa, como es popularmente conocida en España, sirvió de inspiración para los mexicanos y su anhelo de buscar una vida independiente, al igual que la invasión napoleónica al Reino Español, la Ilustración y la Independencia de los Estados Unidos de América.

Durante la época de la Independencia, el texto de Los Sentimientos de la Nación de José María Morelos y Pavón, así como la Constitución de Apatzingán, fueron los primeros síntomas de un verdadero Constitucionalismo mexicano.

La Constitución de 1824

Sin embargo, no fue sino hasta 1824, que México tuvo su primera Constitución. Con el derrocamiento del Primer Imperio Mexicano, el gobierno provisional que tomó el poder del territorio urgió a la escritura de un documento para regir a la nueva República.

Impulsada principalmente por Pedro Celestino Negrete, la Constitución fue ratificada el 4 de octubre de 1824, siendo el insurgente Guadalupe Victoria el primer presidente elegido en México, gracias a la promulgación de la Carta Magna.

Entre los postulados que definía este documento se encontraban que la religión católica era la oficial de la nación, incluso prohibiendo cualquier otra, sin duda una herencia de la época del Virreinato.

De igual forma, dividía a los poderes de la Federación en Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En el caso del Poder Ejecutivo, un presidente y un vicepresidente gobernaban la nación por un periodo de cuatro años.

En cuanto a la organización territorial, estipulaba la existencia de 19 estados, 5 territorios y el Distrito Federal, esta última, capital de la República.

La Constitución de 1857

Después de la Guerra con Estados Unidos, México entró en una etapa de inestabilidad política con el afianzamiento de los liberales y los conservadores, cada uno con una ideología propias sobre cómo debía ser gobernado el país.

Sin embargo, con el bando liberal en el poder, se actualizó la Carta Magna gracias a la integración de un Congreso Constituyente, el cual entregó el nuevo documento el 5 de febrero de 1857, estableciendo gran parte de las leyes que hoy prevalecen.

Estableció garantías como la libertad de expresión, la libertad de asamblea, e incluso la libertad de portar armas. Al mismo tiempo, se ratificó la abolición de la esclavitud y las formas de castigo por tormento como la pena de muerte. También prohibió los títulos de nobleza, honores hereditarios y monopolios.

La inclusión de las Leyes de Reforma en la Constitución de 1857 moldeo esta nueva ley, siendo la más polémica la Ley Lerdo que eliminaba los beneficios eclesiásticos en el país, además de que dotaba libertad de religión, dejando de ser la católica la exclusiva del territorio.

No obstante, el desacuerdo de los conservadores y su derrota en la Guerra de Reforma derivó en la Segunda Intervención Francesa y el Segundo Imperio Mexicano buscando la prevalencia del catolicísimo en el país.

La Constitución de 1917

La tercera y última Constitución Política que ha regido a la República Mexicana fue promulgada en Querétaro el 5 de febrero de 1917, habiendo sido elegida esta fecha para conmemorar la Carta Maga de 1857.

Un nuevo Congreso Constituyente se encargó de redactarla, en la que se integraron muchos de los ideales por los que la población peleó en la Revolución Mexicana. Sin embargo, su impulsor más visible, fue, sin duda, Venustiano Carranza, entonces Primer Jefe del Ejército Constitucionalista.

Los artículos 3, 27 y 123 se consolidaron como los principales al defender la educación gratuita, laica y de calidad; el territorio nacional, así como sus aguas y los recursos dentro de estos límites; y el trabajo digno y útil que sirva para tener una vida plena a sus habitantes.

En la forma de gobierno, México seguía siendo una República representativa, democrática y federal, y adopta el nombre oficial de Estados Unidos Mexicanos. Se refrenda la división de poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial

Se prohíbe la reelección, los estados gozan de mayor autonomía y se elimina la vicepresidencia. EL poder legislativo se establece en dos cámaras y el poder judicial goza de mayor autonomía respecto al poder ejecutivo.

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