El Ayuntamiento de Kichi y la Iglesia defienden la concesión de la Medalla de Cádiz a la Virgen

Imagen de la sesión del juicio por la entrega de la Medalla de Oro de Cádiz a la Virgen del Rosario. CATA ZAMBRANO

Los miembros de Europa Laica que interpusieron la demanda, abucheados por un grupo de vecinos a las puertas del juzgado

El gobierno municipal defiende las mismas tésis que la congregación religiosa titular de la imagen

El Ayuntamiento de Cádiz se ha adherido hoy a los argumentos de la orden del convento de Santo Domingo para reivindicar la legalidad de la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad a la Virgen del Rosario, en un juicio que ha acabado con abucheos contra quienes mantienen lo contrario.

«Me he sentido en la España negra en la que a una mujer que llevaba minifalda se le llamaba puta», ha explicado al término del juicio Antonio Gómez Movellán, presidente de Europa Laica.

Esta entidad, que defiende el laicismo en las administraciones públicas, llevó a los tribunales la decisión del Ayuntamiento de Cádiz de otorgar el año pasado la Medalla de Oro de la Ciudad a la patrona de la capital gaditana.

El juicio sobre esta demanda, celebrado hoy en el Juzgado número 2 de lo Contencioso- Administrativo de Cádiz, ha estado rodeado de tensión.

Varias decenas de personas han abucheado a la entrada y, sobre todo, a la salida del juicio a los miembros de Europa Laica, mientras entonaban salves a la virgen.

En declaraciones a Efe, el presidente de Europa Laica ha lamentado que en el juicio el abogado del Ayuntamiento de Cádiz, gobernado por Por Cádiz sí se Puede y Ganar Cádiz, se haya adherido «completamente» a las tesis defendidas por el letrado de la orden del convento de Santo Domingo, sede de la imagen de la virgen, para defender la legalidad de la concesión de la medalla.

Entre otros motivos defendidos en el juicio, y que ya se expusieron también en el expediente de concesión de la Medalla, figuran como méritos de la virgen los milagros que se le atribuyeron para acabar con la peste, la fiebre amarilla y el maremoto que asolaron la ciudad en siglos pasados.

La congregación también ha mantenido que no es cierto que la Virgen del Rosario no sea una persona física o jurídica, como establece el reglamento municipal de honores que deben ser los destinatarios de los reconocimientos.

«Detrás de la virgen siempre esté el convento, que es la persona jurídica que avala la concesión de esa medalla», ha explicado a la entrada del juicio a los periodistas el prior de la orden, Pascual Saturio Medina.

«Es sorprendente que un Ayuntamiento supuestamente del cambio se haya adherido a todos estos argumentos, a lo más retardatario de la ciudad. No entiendo los motivos, si será por electoralismo», ha señalado Antonio Gómez Movellán.

El presidente de Europa Laica ha criticado también el «fanatismo» de los seguidores de la virgen que han acudido al juicio y les han abucheado y hecho un «paseíllo» a la salida de la vista oral.

«Jamás nos hemos metido con la cofradía, nuestra demanda no es contra ellos, es contra el Ayuntamiento porque defendemos que una administración pública debe ser laica y no tener simbología religiosa«, ha añadido.

El juicio por este caso no ha quedado visto para sentencia ya que el representante legal de la orden religiosa ha pedido que el Ayuntamiento aporte una relación de las vírgenes que han tenido medallas a lo largo de la historia, un documento que se incorporará a la causa, según ha explicado el presidente de Europa Laica.

La solicitud de la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad de Cádiz a la Virgen del Rosario, cuando se cumplían 150 años desde que fuera nombrada patrona de Cádiz, llegó al Ayuntamiento impulsada por la congregación del Convento de Santo Domingo y respaldada por 6.000 firmas y fue aprobada en pleno con los votos a favor del PP y de Por Cádiz sí se Puede, y en contra de Ganar Cádiz, socios de gobierno de José María González.

El alcalde justificó entonces este voto positivo en que se trataba de atender una demanda ciudadana avalada por miles de firmas y que procedía de las tradiciones populares que iban más allá de los sentimientos religiosos, una opinión que también suscribieron otros dirigentes de Podemos, como Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias.


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