El arzobispo reprende a la España subsidiada

España es un país “subsidiado” y plagado de “funcionarios” que solo con la fe en Dios puede resolver el problema del paro. La reflexión corresponde al arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, durante el sermón que acostumbra a dar a sus fieles en las homilias.

Más que la misa en honor a San Cecilio, patrón de Granada, celebrada este mediodía en la Abadía del Sacromonte, con presencia de casi el equipo de gobierno en pleno -con su alcalde José Torres Hurtado, a la cabeza de la comitiva-, uno, por un momento,  pareció teletransportado por un poder divino a una de esas jornadas sobre economía organizadas por expertos en eso que se ha bautizado con el desafortunado nombre de emprendimiento.

“No esperes a ver si te dan un trabajo, invéntate tú algo, piensa en alguna necesidad. Todos podemos. Estoy refiriéndome a un cambio de mentalidad y ese cambio de mentalidad tiene que ver con la fe”.

“Un pueblo subsidiado”. Ese es uno de los pecados de España. Y lo dice, desde su púlpito, uno de los gerifaltes de la Iglesia que, sin pretender quitarle la razón, sí que chirría viniendo de él y de los de su mismo ministerio: una institución que desde 2012 recibe del Estado laico 13.266.216 euros mensuales por obra y gracia de un gobierno socialista, cuyos miembros, hoy sin rumbo, condenados a ejercer de oposición, se plantean ahora revisar los acuerdos con la Santa Sedecuando aún se recuerda la última vez que se arrodillaron en misa.

También anda el arzobispo afligido por el elevado número de funcionarios cuando debería preocuparse por el descenso del número de sacerdotes. Ya lo dice el refrán: ‘La mies es mucha, pero los obreros son pocos’. Al menos le quedan muchos fieles, como los Amigos de Abadía del Sacromonte, que hoy informaban de las maneras de colaborar para la rehabilitación de la Abadía del Sacromonte mediante suscripción abierta “a todos los fieles cristianos, tanto clérigos como laicos, así como personas privadas y públicas eclesiales, y cuantas personas físicas, o instituciones….”.

Mientras ellos repartían folletos en una de las esquinas de la Abadía, el arzobispo sermoneaba de empleo y de amor verdadero, “siempre que sea en libertad”. Y de colchones, también habló de colchones: el de la familia. “Pero hay otro muchos colchones -dijo- el más importante el del trabajo”.

Reacciones

Las reacciones a la homilía del arzobispo no se han hecho esperar y tuvieron eco en la actualidad andaluza. El secretario general de CCOO de Andalucía, Francisco Carbonero, no ha ocultado hoy su indignación y le ha aclarado al arzobispo que sólo han subido dos cosas: “El paro y el padrenuestro”, en alusión a las “subvenciones” que recibe del Estado. “Ya está bien de que [la Iglesia] se meta en camisas en once varas”, ha denunciado Carbonero, en declaraciones a la Cadena Ser.

Por su parte, el concejal de PSOE José María Rueda calificó de “desafortunadas” las palabras de Francisco Javier Martínez ya que, a su juicio, aborda el problema del empleo desde “aspecto.s poco terrenales”. Aprovechó para criticar al alcalde José Torres Hurtado, presente en la misa, por “hacer caso” al arzobispo en materia de empleo.

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