El arzobispado no acepta la renuncia a la fe de los gays que la pidieron por escrito

Darse de baja de la Iglesia no es tarea fácil. Esta es la conclusión de las 55 personas (homosexuales y representantes sindicales y de la izquierda política) que hace casi seis meses presentaron en bloque en el Arzobispado de Valencia sus declaraciones escritas de apostasía.

 Esto es, de renuncia de la fe católica. Transcurrido este tiempo, los responsables del Colectivo Lambda de gays y lesbianas (uno de los impulsores de la iniciativa) sólo tienen constancia de una respuesta de la Iglesia valenciana a uno de los solicitantes y ha sido para comunicarle que no, que no pueden darle de baja porque el libro bautismal no es homologable a un registro de datos y no se rige por las mismas normas. Lo explicaron ayer a este diario el ex coordinador general de Lambda, Ximo Cádiz, y la secretaria de la Mujer de CC OO, Ofelia Vila, las dos personas que el pasado 17 de febrero entregaron los documentos de apostasía en la sede episcopal valenciana.

   El argumento del arzobispado –expresado en la citada carta– es que el hecho de que una persona se considere católica es distinto de si fue o no bautizada. «El bautismo es un hecho histórico del que puede quedar constancia de muchos modos», también mediante la anotación en el registro parroquial, afirma. «Todos estos documentos –agrega–Ñ testimonian la realización de un hecho y no prejuzgan las creencias posteriores de las personas ni su pertenencia a la Iglesia».

   Así, el libro de bautismos no es una base de datos, sino que «contiene actas de hechos», señala, «sin que se identifique» a la persona bautizada «como miembro de la Iglesia católica, por lo que no procede la destrucción ni la rectificación de los asientos», concluye.

   Cádiz y Vila coincidieron en denunciar la situación de «indefensión» de aquellos que han sido bautizados al nacer, pero deciden libremente romper con la Iglesia católica al estar en desacuerdo con sus principios doctrinales. «Es una cosa tremenda –manifestó Vila–. A cualquier institución accedes y te retiras de ella voluntariamente, pero de ésta no».

   El acto colectivo de apostasía de febrero se realizó días después de la Pastoral Familiar de la Iglesia, que relacionaba la violencia de género con la revolución sexual y arremetía contra los lobbies homosexuales. Lambda, apunta Cádiz, no se plantea trasladar su iniciativa a los tribunales después de la respuesta recibida. La apostasía consiste en la colocación de una marca (una «a») junto al nombre en el registro bautismal.

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