El apoyo a la independencia separa a la Iglesia catalana

Cinco prelados se alinean con la secesión y mantienen una postura irreconciliable con el resto del Episcopado, con El Vaticano al margen

La postura de los obispos catalanes hacia la independencia está provocando un cisma irreconciliable con el resto de prelados españoles, del que El Vaticano se mantiene al margen. «El derecho a decidir de los pueblos está por encima de la unidad de España», sostiene el obispo de Solsona, monseñor Xavier Novell, y respaldan al menos cuatro de sus compañeros en Cataluña. Los otros nueve que viven y trabajan en esa comunidad son más moderados, pero en todo caso catalanistas.

Enfrente, la generalidad del Episcopado español proclama que la unidad de España es «un bien superior» que hay que defender porque de ello depende también la credibilidad social de la propia Iglesia, según la tesis del cardenal Antonio Cañizares.

En el centro del altar monumental de la basílica de la Sagrada Familia campea una senyera. Como fondo de la cruz. El símbolo del cristianismo arropado y fundido en la bandera catalana. Como si la esencia de Cataluña y de la fe fuesen la misma cosa. Es como si la identidad catalana llegase al altar y pretendiese quedarse. Solo ella y en exclusiva.

Es la comunidad española más secularizada y la que menos pone la equis en la declaración de la Renta a favor de la Iglesia. Sólo la mitad de la población se define como católica, un 30% se declara atea o agnóstica y el resto participa de otras religiones. De hecho, desde 1980 hasta 2017, el número de católicos practicantes ha pasado del 33,8% al 13,7%, lo que indica una caída de 20 puntos.

Una población catalana, pues, culturalmente católica, pero cada vez más alejada de la Iglesia, dirigida por dos arzobispos, ocho obispos residenciales y cuatro auxiliares. En general, se puede decir que todos los obispos que trabajan en Cataluña son catalanistas, hablan su idioma y se sienten parte de su pueblo.

LA INCULTURACIÓN. Como dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium, la fe entra en las personas a través de los pueblos y de su cultura. Para un obispo, encarnarse e inculturarse es hacerse uno con su gente, hasta identificarse con el alma del pueblo al que pastorea. Obispos encarnados u obispos catalanistas son, pues, los 14 prelados. Unos de corazón y de nacimiento, otros por convicción y todos por fidelidad al principio de la encarnación evangélica.

Clara y abiertamente independentista se declara en público el obispo de Solsona. Monseñor Novell, partidario confeso de la autodeterminación, asegura que «el derecho de los pueblos a decidir es más importante que la unidad de España» y, por eso, invita a sus fieles a implicarse «en el proceso de participación ciudadana en la elaboración de la nueva Constitución». Según los cálculos basados en las declaraciones de los propios interesados, hay al menos otros cuatro obispos claramente soberanistas.

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