Egipto endurece la represión con una pena de 15 años a un activista laico

Otros 24 activistas laicos han sido condenados por haber organizado una manifestación ilegal

Ningún disidente se escapa al largo brazo represor del sistema judicial egipcio. Alaa Abdelfatá, bloguero de 33 años y uno de los activistas símbolo de la revolución de 2011 que aún estaba en libertad, fue condenado ayer a 15 años de cárcel junto a otros 24 activistas laicos por organizar una manifestación ilegal en noviembre de 2013. La durísima condena representa una vuelta de tuerca más en la represión a la oposición tres días después de la toma de posesión como presidente de Abdelfatá al Sisi, el general que ejecutó un golpe de Estado el verano pasado y ganó las recientes elecciones presidenciales boicoteadas por gran parte de la oposición.

Abdelfatá, que tiene 600.000 seguidores en Twitter, estaba acusado de organizar una protesta ilegal, dañar instalaciones públicas y privadas, cortar la vía pública y agredir a un agente de policía, algo que siempre ha negado. Aparte de la pena de prisión, el tribunal le impuso una multa de unos 10.000 euros y cinco años de libertad vigilada tras el cumplimiento de la condena.

La concentración por la que es condenado el activista tuvo lugar delante del Senado y fue la primera contra una draconiana ley de manifestaciones que había sido aprobada poco antes. La norma establece que el Ministerio del Interior puede prohibir cualquier protesta, y establece duras penas de cárcel contra aquellos que participen en una manifestación no autorizada. La de ayer es la condena más dura en aplicación de la legislación, por la que también está encarcelado el fundador del también ilegalizado y laico Movimiento 6 de Abril, Ahmed Maher, otro icono de la revolución contra Mubarak.

El equipo de abogados defensores presentará un recurso al tribunal de apelación solicitando la repetición del juicio

Durante la campaña electoral, Al Sisi defendió la ley al considerarla necesaria para combatir el terrorismo. Estos primeros días del rais en el palacio presidencial de Ittihadiya parecen indicar que aplicará una política continuista. Al Sisi solicitó al primer ministro actual, Ibrahim Mahlab, que permaneciera en su cargo, y en su primer discurso presidencial insistió en que no habrá reconciliación con los Hermanos Musulmanes.

La cofradía islamista, a la que pertenecía el presidente depuesto Mohamed Morsi, ha sido la principal víctima de la feroz campaña de represión gubernamental. La Hermandad, tolerada durante el régimen de Hosni Mubarak, fue ilegalizada y declarada organización terrorista por los tribunales.

Desde el golpe de Estado encabezado por Al Sisi en julio pasado, han muerto más de 2.000 personas en enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad, mientras que más de 20.000 han sido arrestadas en manifestaciones y actos de naturaleza política.

“Es muy preocupante que, unos días después del inicio de la presidencia de Abdelfatá al Sisi, los tribunales ya estén encarcelando a críticos del Gobierno. Al encerrar a uno de los principales activistas de Egipto, las autoridades están enviando un mensaje claro de que no tolerarán que nadie se atreva a desafiarles o criticarles”, declaró Hassiba Hadj Sahraoui, subdirectora de Amnistía Internacional para Oriente Próximo.

El juez dictó ayer sentencia contra los activistas en rebeldía, sin la presencia de los acusados en la vista. Tampoco hubo periodistas porque la policía les prohibió entrar a la sala. Mona Seif, hermana de Abdelfatá y asimismo reconocida activista política, explicó en su cuenta de Facebook que a su hermano y a otros dos acusados les detuvieron frente a las dependencias judiciales cuando esperaban permiso del juez para poder entrar en el recinto. “El juez quería juzgarlos en rebeldía para no oír sus argumentos ni enfrentarse tampoco a las [declaraciones] de los testigos. Pero lo que sí quería era su arresto”, escribió la activista. Los acusados se habían presentado a todas las sesiones anteriores del proceso judicial.

A causa de todas estas irregularidades, el equipo de abogados defensores presentará un recurso al tribunal de apelación solicitando la repetición del juicio. Los letrados consideran que el veredicto es una venganza personal contra el bloguero por haber recusado al juez. Abdelfatá había denunciado en 2006 la participación del magistrado que ahora le ha juzgado en la manipulación de las elecciones presidenciales en favor del derrocado dictador Hosni Mubarak.

Alaa Abdel-Fatah activista laico Egipto

El activista egipcio Alaa Abdel-Fatah a su llegada a un juicio en El Cairo. / KHALED ELFIQI (EFE)

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