Educación para la igualdad y contraeducación religiosa

Hoy no escribo para opinar. Escribo para preguntar porque no sé cómo se está llevando a cabo (si se lleva) lo que planteo.

La violencia machista, ese terrorismo que vivimos por desgracia en España (y en el mundo) que mata a mujeres a diario por el hecho de serlo o que mata a sus hijos e hijas por el mero hecho de hacerle daño a la mujer, es una de las peores lacras que está soportando nuestra sociedad sin haber conseguido erradicarla aún.

Todo lo que se haga es poco para combatir esta violencia. Por un lado, necesitamos una justicia con unas leyes más justas, mucho más claras, que como ocurre con la experimentación en el método científico, haga que ante un mismo caso, las sentencias sean idénticas.

Por el otro, es la educación nuestra principal aliada para evitar lo que está ocurriendo. Muchos adultos hombres, no todos,  ya son un caso perdido: no van a cambiar su personalidad machista, pero sí podemos acorralarlos, controlarlos, alejarlos de la mujer. Pero con las generaciones venideras sí podemos hacer mucho. Nuestra gente joven serán quienes luchen y venzan al terrorismo machista.

Hoy día se invierte mucho desde el Estado para educar en valores ciudadanos que enseñen que matar o maltratar a una mujer por el hecho de serlo es un crimen y un delito. Todo el profesorado debe implicarse en llevar estos valores a nuestros jóvenes. Pero dentro de los claustros de los colegios e institutos públicos hay un grupo de personas que tienen una peculiaridad especial: los maestros y maestras de religión, muchos de ellos también a su vez, pastores evangélicos, sacerdotes católicos o imanes islámicos.

¿Se tiene constancia de qué están haciendo desde las clases de las distintas religiones que se dan en los colegios e institutos públicos para combatir la violencia contra la mujer?

Lo pregunto por desconocimiento. Me preocupa mucho esto porque la visión que tienen las distintas religiones sobre la mujer deja mucho que desear en asuntos relativos a los derechos humanos. Un ejemplo sería que la mujer, en la Iglesia Católica no puede acceder a los puestos de responsabilidad (sacerdocio, obispos, etc.) por el simple hecho de ser mujer. La concepción en este caso la podemos considerar de machista. Lo mismo ocurre con las distintas partes de la religión  musulmana. Las más extremas llegan a tener a la mujer tapada con un burka.

¿Qué ofrecen estas religiones como solución, insisto, para combatir los asesinatos de tantísimas mujeres? ¿Qué se habla en estos días sobre la violencia contra la mujer en las clases de religión pagadas por el dinero de todos?

Lo pregunto porque temo la cuestión. Que nadie me mal entienda. Sé perfectamente que nadie va a justificar la violencia contra la mujer, pero sería una contradicción total que mientras el Estado por un lado invierte en educación en valores para luchar contra la violencia machista, por otro, desde instituciones del mismo Estado, las escuelas o institutos, haya personas que den al alumnado una visión no feminista de cómo tiene que ser el comportamiento humano.

Porque una cosa está clara: es con feminismo transversal en cada política cómo se podrá vencer el terrorismo contra la mujer. Y no podemos tolerar que nadie, amparado en una ideología de género, dónde un género predomine sobre el otro por el mero hecho de ser hombres, no aplique el feminismo en sus enseñanzas. A ver qué hacemos con las religiones machistas en las instituciones públicas de un Estado que debe ser feminista para ser justo.

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