Dios se siente solo

Según dos sondeos realizados en 65 países por el acreditado Instituto Gallup Internacional, el número de personas que afirman estar vinculados a una religión, sea cual sea, o afirman creer en cualquier Dios no cesa de disminuir: eran el 87% en el 2000, y sólo un 66% en el 2005.
 

 En todas partes, salvo en África, la práctica religiosa ha retrocedido: menos de un 21% en cinco años. Más de 50.000 personas han sido encuestadas. Según Gallup, son representativas de la opinión de 1.300 millones de habitantes. Pero el instituto no da ninguna explicación que pruebe el fenómeno y se limita a avanzar que el cambio de milenio ha suscitado un efímero empujón de fervor religioso… La regresión es casi general. El número de los que se vinculan a una religión ha pasado del 88% al 60% en Europa Occidental; del 84% al 65% en Europa del Este; del 77% al 50% en Asia-Pacífico; del 91% al 71% en América del Norte, y del 96% al 82% en Sudamérica.
Sólo en África la situación prácticamente no ha evolucionado. Este continente sigue siendo el más religioso, con una tasa de creyentes del 91%, contra el 1% de ateos y el 8% sin religión. En Asia, que, desde este punto de vista, cierra la marcha, las cifras son respectivamente de 50%, de creyentes, 12% de ateos y 38% sin religión. Los resultados por países colocan a Ghana en primer lugar mundial por el número de creyentes (96%), seguido de otro país africano, Nigeria (94%). El jefe de filas de los ateos es Hong Kong (54%). Y los de sin religión, Tailandia (65%) ante Japón (59%).
El sondeo de 2005 hace aparecer una relación de causa efecto entre el hecho religioso y la situación socioeconómica de la gente: a más nivel de educación, menos fenómeno religioso. Igualmente, el porcentaje de los creyentes baja a medida que los ingresos de un país aumentan… El único consuelo para los prosélitos de toda índole es que el envejecimiento se acompaña con una progresiva vuelta a Dios.

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