Detectan a 19 víctimas de violación por parte de cura

Hay 19 víctimas de violación que señalan al sacerdote de San Benito José Mamani Ochoa (48) como el agresor. Su detención el 6 de julio de este año destapó un escándalo sexual en la parroquia y animó a una decena de víctimas a denunciar otros casos que hasta entonces habían callado, según contaron fuentes cercanas a la investigación. 

Las víctimas cuyas edades oscilan entre los siete y los 19 años, todos hombres, contaron cómo el sacerdote los vejó en el improvisado internado que abrió en la casa parroquial de San Benito, municipio en el que evangelizó por una década hasta que surgieron las primeras denuncias de abuso sexual, trata y tráfico de personas, guarda ilegal y explotación laboral, según el expediente del caso.

La detención del sacerdote, además, animó a decenas de víctimas que hasta entonces habían callado el hecho por miedo al religioso y a que sus familias los tilden de mentirosos, agregaron las mismas fuentes.

Al momento de su captura sólo se había detectado a tres víctimas de abuso y a unas 16 de guarda ilegal. Sin embargo, con el correr del tiempo, la cifra fue en aumento hasta llegar a 19 víctimas de abuso sexual, aunque se teme que haya más afectados por la trayectoria del sacerdote.

Los niños son los que más sufren. Relataron que a ellos “el padre José los violaba” con violencia en sus habitaciones y en el baño de la casa parroquial. Para eso utilizaba un jaboncillo “especial” y con el cual les infligía toques impúdicos.

El trauma de las agresiones afloró en los niños el 27 de agosto, cuando la Fiscalía y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) inspeccionaron el internado con las víctimas. Al llegar al escenario de los delitos, los niños no sólo se enfrentaron con el dolor de revivir los abusos, sino que además fueron hostigados por unos 40 pobladores, que armados con piedras y palos, amedrentaban a la fiscal del caso, Cintia Prado, mencionaron las fuentes.

En cambio, los adolescentes mayores de 14 años viven otro drama. Ellos dicen que el sacerdote los enamoró y que las relaciones eran consentidas. Muchos de los adolescentes soportaron la violación por cuatro años. Comenzaron a ser abusados en la adolescencia y cuando los casos se descubrieron los adolescentes tenían entre 17 y 19 años, añadieron las fuentes.

Todas las víctimas coinciden en señalar que el sacerdote justificaba las agresiones arguyendo el “amor al prójimo”, pero además alentaba algunos vicios entre los jóvenes, como el consumo de alcohol y posiblemente drogas. También, aplicaba incentivos, como el prestarles su automóvil.

“SALVADOR”

El sacerdote José Mamani Ochoa (48) pasó de ser un sospechoso de violación a “salvador” entre algunos internos de la cárcel de San Sebastián. Llegó al sitial celebrando misas en el penal y confesando a los internos pese a que el Arzobispado de Cochabamba lo suspendió después de un proceso eclesiástico, señalaron fuentes cercanas al caso.

De la misma manera, los pobladores de San Benito que defienden al sacerdote decían que el cura “está salvando vidas en la cárcel”.

Sin embargo, en el pueblo también hay gente que condenó los abusos.

Con la aparición de nuevas víctimas y la agravante de que el cura es el padrino de bautizo de varios de los niños abusados la acusación pretende lograr que el sacerdote sea condenado a 25 años. Se prevé que en los siguientes días se realice una segunda inspección con el sacerdote.

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