Cruzada de ultracatólicos y legionarios contra la libertad de creación

La Asociación de Abogados Cristianos, Hazte Oír y la Plataforma Millán Astray arremeten en Madrid contra una obra de teatro y una librería

Este domingo por la tarde, poco antes de que comenzara la representación de la obra Dios tiene vagina en uno de los escenarios del complejo cultural Matadero, un pequeño grupo de personas rezaba un rosario ante la puerta de acceso al teatro. La imagen era insólita en un lugar como este, buque insignia de la creación contemporánea madrileña, de titularidad municipal. No era una performance como quizá alguno de los transeúntes imaginó, sino católicos rezando realmente el rosario en una especie de acto de conjura o desagravio contra el contenido de la obra en cuestión: es una ofensa, según ellos, contra la Semana Santa. Terminada la oración, el grupo se dispersó y la función se desarrolló sin problemas, pero la cosa no terminó ahí: la Asociación Española de Abogados Cristianos va a presentar una querella contra los creadores de la pieza y contra el Ayuntamiento de Manuela Carmena por un delito contra el sentimiento religioso.

Dios tiene vagina es una obra del colectivo teatral Vértebro que explora cómo el imaginario popular –la religión y sus iconos, la música, la gastronomía, las fiestas– influye en la conformación de la identidad individual. Los intérpretes están desnudos y recrean escenas que evocan imágenes y acciones relacionadas con todo ese acervo, entre ellas algunas de Semana Santa por ser una manifestación que los miembros de la compañía, asentada en Córdoba, conocen en profundidad. La obra se estrenó en 2017 el Festival Terrasa Noves Tendències y desde entonces se ha representado sin incidencias en Barcelona, Valencia, el Festival de Reims en Francia y Ciudad de México (el Sábado de Gloria del año pasado).

Todo empezó el pasado viernes por la mañana. Esa noche estaba prevista la primera función de Dios tiene vagina en Naves Matadero. Nadie había visto la obra completa en Madrid, pero la Asociación de Abogados Cristianos empezó a recibir llamadas de “personas ofendidas por lo que se veía en los vídeos promocionales”, según explica en conversación teléfonica Paloma Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos. La organización inició una campaña de recogida de firmas para exigir a Manuela Carmena que anulase la representación de la obra y solicitó a la justicia su suspensión “por ofender los sentimientos religiosos” y porque además se permitía la entrada a menores. Según Castellanos, en solo un día se recogieron 60.000 firmas. En paralelo, el grupo ultracatólico Hazte Oír también emprendió una campaña con el título Pornografía para burlarse de la Semana Santa que hasta este lunes, según recoge la web del colectivo, ha sido suscrita por 26.000 personas.

El juzgado no vio el viernes motivos legales suficientes para suspender la función ese día ni tampoco la prevista para el domingo, por lo que ambas se desarrollaron con normalidad. No conformes con esa decisión, un grupo de católicos se reunieron “de forma espontánea” para rezar el rosario el domingo en Matadero como acto de protesta.

La compañía no ha querido hacer declaraciones de momento, pero el Área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid sí ha salido al paso para defender la libertad de creación artística. La directora general de Actividades y Programas Culturales, Getsemaní de San Marcos, recordó ayer que el Ayuntamiento “tanto las direcciones que programan los centros culturales municipales como los artistas que presentan allí sus propuestas gozan de autonomía artística” y subrayó que “muchos otros artistas han sido muy incisivos en el uso de iconografías y estéticas que evocan símbolos religiosos” sin que ello sea visto como una ofensa. “Sin ir más lejos, recientemente en los Teatros del Canal, dependientes de la Comunidad de Madrid, se presentó la última obra de Angélica Liddell, The Scarlet Letter, en la que también pudimos ver escenas de fuerte simbolismo religioso, desnudos y guiños a elementos sexuales, con toda normalidad y sin ningún tipo de denuncia”, insistió.

Amenaza a una librería

A este incidente hay que sumar otro similar ocurrido también en los últimos días en Madrid. El martes pasado, a las tres horas de colocar el libro España salvaje (La Felguera Ediciones) en el escaparate, la librería La Integral recibió una llamada amenazante. La persona que llamaba se identificó como portavoz de la Plataforma Patriótica Millán Astray e integrante del partido político Vox y dijo: “Somos gente distinta y difícil. Y después de esta conversación amistosa, le repito que vamos a tomar acciones legales, contra su librería y contra la editorial”. María, responsable de la tienda en el barrio de La Latina, acabó de explicarle que no iba a retirar el libro del escaparate.

“El libro que tienes en el escaparate y con el que has difamado en las redes sociales es una ofensa para muchos españoles. Por eso te pedimos que lo retires y te informamos de que vamos a tomar acciones legales contra tu tienda y contra la editorial que lo ha publicado”, explica el hombre, tras identificarse, a la librera. Está molesto porque ese título, España salvaje, va “unido a una foto de Millán Astray, héroe español que defendió con sangre y como un héroe a la nación española”. En la portada del libro aparece la popular imagen que Alfonso hizo a José Millán Astray y Terreros (1879-1954).

Desde el grupo de seguidores de Millán Astray reconocen la llamada, pero no coinciden con la versión de la librería: “Se expuso educada y amistosamente una queja telefónica a la señora con la que habló, en la que se anunció el ejercicio de acciones legales contra la editorial por haber hecho uso de la imagen del fundador sin la autorización de sus herederos”. Sin embargo, el permiso lo concede la entidad de derechos de autor VEGAP. “Esa portada y título son difamatorios e insultantes para miles de españoles y generadora de odio entre españoles”, aseguran desde la Plataforma. Y explican que el general Millán Astray “no era un salvaje sino un hombre sensible al arte, la cultura y a la literatura”.

Pleitear en democracia

Es la primera vez que ocurre algo parecido en esta librería, pero en la memoria de las librerías se recuerdan episodios de “terrorismo fascista”. Así lo calificó el primer propietario y fundador de la librería Alberti, Enrique Lagunero Muñoz, hace 42 años, en una información publicada por EL PAÍS. En mayo de 1977 cinco individuos dispararon varias veces desde un coche contra el escaparate de la tienda, en dos pasadas. En el artículo, Juan Cruz explicaba que en el último año y medio, la librería había sufrido seis atentados. El primero en marzo de 1976, cinco meses después de la apertura del local, un mes antes de la muerte del dictador Francisco Franco.

La España salvaje —un libro histórico de 600 páginas— a la que se refiere el título del libro es precisamente la que amenaza y agrede, explica el editor Servando Rocha. “Esa España era salvaje, sobre todo, por el discurso de Millán Astray. Ellos lo consideran un héroe, pero otros no. La democracia permite decir cosas que no nos gusta oír. Ellos sólo quieren una interpretación de la historia: la suya. Pero la historia no es un traje hecho a medida”, cuenta el editor. El libro, escrito por varios autores, se pregunta qué es ser español y por qué España está fascinada con la sangre, la violencia y la muerte.

La Plataforma Patriótica Millán Astray también se quejó contra la retirada de la calle dedicada al creador de la Legión y su cambio por Justa Freire, una profesora que trabajó en la enseñanza pública durante la Segunda República. Los veteranos legionarios también protestaron contra la nueva película de Alejandro Amenábar, sobre los últimos seis meses de vida del escritor y filósofo Miguel de Unamuno. “Existe la preocupación de que Amenábar persista en los viejos topicazos contra el fundador de la Legión”, pudo leerse en el burofax que la plataforma mandó a MOD producciones. Niegan que Millán Astray gritase: “¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!”.

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