Condenan al rapero más famoso de Irán a 5 años de cárcel y 74 latigazos

Iran vuelve a silenciar la música. Amir Tataloo, el rapero más famoso, más tatuado y más musculado del país, ha sido condenado a 5 años de cárcel y 74 latigazos por promover la inmoralidad con sus canciones y hacer apología de la prostitución y la depravación entre los jóvenes. Todo ello, con sus letras, que en Irán están oficialmente prohibidas pero llegan a sus seguidores masivamente a través de internet.

Amir Tataloo lleva 15 años de carrera profesional en Irán. Es de esos músicos que ha optado por quedarse en su país en lugar de emigrar y construir su carrera en el exterior, como tantos otros cantantes y artistas iraníes. Quedarse en Irán le ha supuesto escribir sus letras en la clandestinidad y actuar, suponemos, en privado, para unos pocos. Sus conciertos están prohibidos. La publicación de sus discos también.

La razón que explica su decisión, que no le ha impedido acumular 3,5 millones de seguidores en Instagram y 1,25 en Facebook, es su deseo de poder actuar algún día en la gran sala de conciertos habilitada en la cima de la Torre Milad, la torre de telecomunicaciones de 435 metros de altura y 12 plantas que desde 2009 corona la capital iraní.

Por ello, en los últimos tiempos se ha mostrado a favor de políticas del gobierno -como la generación de energía nuclear- con el objetivo de empatizar con el poder y ganarse su simpatía. Algo por lo que no ha recibido pocas críticas entre el público, pero que hasta el pasado mes de agosto parecía que podía haberse servido para algo.

Pero no ha sido así. El reputado cantante fue citado a declarar el pasado 6 de agosto para para responder por los cargos que pesaban sobre él (inmoralidad y corrupción). En lugar de presentarse a la cita, Tataloo publicó un post en las redes sociales en el que insultaba al juez y protestaba por su citación.

Tras este episodio, el rapero fue detenido y encarcelado en la prisión de Evin de Teherán, pero después de disculparse por haber ofendido a la autoridad, fue puesto en libertad 62 días después.

Ahora, según publican varios medios iraníes, Tataloo ha sido condenado a 5 años de cárcel y 74 latigazos por sus letras ofensivas e irrespetuosas con los valores del Islam. Su condena, exagerada e incomprensible por la trayectoria moderada del cantante, supone una nueva vuelta de tuerca en la censura que la línea dura del régimen aplica a las artes.

Cuando se encontraba en la cárcel este mes de agosto, el cantante escribió una misiva al presidente Hassan Rohani rogándole que actuara para que fuera liberado. Pero el jefe del Ejecutivo tiene poco margen de maniobra cuando se trata de asuntos judiciales. No solo porque en Irán existe la separación de poderes y el gobierno y la Judicatura son instituciones separadas, sino porque la segunda está en manos conservadoras, alineada con el líder supremo, Ali Jamenei.

Precisamente, a éste se han dirigido muchos de los seguidores de Amir Tataloo para rogarle la puesta en libertad del rapero, sin éxito. El líder supremo tiene la última palabra en los asuntos de mayor calado del país y periódicamente perdona la condena a algunos reos encarcelados por delitos menores. No parece que vaya a ser el caso de Amir Tataloo, como tampoco lo es el de casos flagrantes de privación de libertad a defensores de los derechos humanos en Irán, como es el caso de Narges Mohammadi (condenada a 16 años de cárcel por su oposición a la pena de muerte).

En 2013, Amir Tataloo ya fue detenido por transmitir su música a través de canales extranjeros por satélite. Tras disculparse públicamente, fue puesto en libertad.

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