Chequia: ateos con biblias

Tres de cada cuatro checos no creen en Dios, pero la gran mayoría conoce el contenido de las Sagradas Escrituras y las utiliza como guía para la reflexión moral

Un reciente sondeo de opinión reveló que el 75% de los checos se declaran ateos. El suyo es uno de los países del mundo con mayor número de personas que aseguran no creer en Dios. La encuesta señala también que el 90% conoce el contenido de la Biblia y recurre a ella como fuente de moralidad en sus vidas. Puede parecer contradictorio en un país tan profundamente ateo, pero el profesor universitario Daniel Sokol no lo cree. Según dice, «esta sociedad tiene un alto nivel educativo y cultural que hace que se interese de forma general por el patrimonio de la humanidad, y la Biblia lo es». El sociólogo Oldrich Zajíc atribuye este interés por la Biblia a «las profundas raíces cristianas» del país. La mayoría de los checos, aunque no crean en Dios y no sean religiosos, no adoptan una postura de rechazo hacia la Biblia, como ocurre entre los ateos de otros países europeos. Más bien al contrario, consideran que este libro sagrado es una guía para la reflexión moral. Según un sondeo llevado a cabo entre 18.000 ciudadanos de 18 a 69 años por una empresa de investigaciones sociológicas, bajo la dirección de Zajíc, son mayoritarios quienes dicen conocer el contenido de las Sagradas Escrituras.
Zajíc apunta que uno de los factores de este conocimiento es la difusión masiva de películas y obras literarias sobre la historia sagrada. Otro elemento, según el sociólogo, es la afición que tienen a «reflexionar con cierta frecuencia sobre la fe, los valores morales, la existencia humana o la conciencia», que son asuntos tratados ampliamente en la Biblia. Para el profesor universitario Ivo Buzek, «esto demuestra que, aunque seamos un pueblo mayoritariamente ateo, estamos influenciados por la cultura judeocristiana y no hemos dejado de reflexionar sobre el sentido de la vida». Tanto es así que, según el sondeo, a pesar de que «el 70% de los checos afirman no disponer en casa de una Biblia, el 43% está convencido de que las Sagradas Escrituras tienen importancia para las generaciones contemporáneas». El editor Jaroslav Císar apuntala esta tesis al recordar que una nueva versión de las Sagradas Escrituras, titulada 'La Biblia, Traducción del Siglo XXI', se ha convertido en un éxito rotundo de ventas, hasta el punto de despacharse en los últimos meses 70.000 ejemplares. «La gente aprecia en especial que se trata de una versión moderna de la Biblia, cuyo lenguaje está adaptado a los tiempos y costumbres contemporáneas», afirmó Císar en una entrevista en Radio Praga.
Raíces históricas
Llama la atención que mientras en Chequia el espíritu religioso es claramente minoritario en la población, en países fronterizos como Polonia y Eslovaquia el catolicismo cuenta con un gran arraigo en la vida social. Algunos historiadores y sociólogos atribuyen esta realidad al dominio que ejerció el régimen comunista durante más de 40 años. Mientras en Polonia los dirigentes comunistas fueron más condescendientes con la iglesia católica y la práctica religiosa, en Chequia intentaron aplastar cualquier atisbo de espiritualidad. A juicio de Ivo Buzek, «esto es una verdad a medias, porque en tiempos comunistas el país y Eslovaquia formaron parte del mismo Estado y del mismo régimen y, sin embargo, la religión no tiene hoy en día la misma influencia en los dos países». Sostiene además Buzek que «el ateísmo tiene raíces históricas más profundas y obedece también a nuestra propia idiosincrasia, al hecho de que los checos somos, por regla general, escépticos frente a los grandes dogmas». «El ciudadano es materialista y no espera vidas eternas», observa un profesor español residente en Praga. Chequia es un país profundamente laico donde la persona que es creyente lo es por convicción y no por costumbre, por tradición o por creer en algo, como ocurre en España. Bora Sáblíková, secretaria en una organización de periodistas internacionales con sede en Praga, subraya que aunque los religiosos «son muy pocos, son realmente religiosos. Incluso bastante más que en otras sociedades».
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