Católicos en Alemania: mejor adúltero que no contribuyente

Bruno explicó hace poco los matices del caso. Lo mío es más una duda bruta, a raíz de la presunta propuesta «misericordiosa» de un grupo de obispos alemanes, no todos, pero significativos. Respecto al punto del Sínodo que menos votos tuvo, y que según el procedimiento no debería haber pasado el corte, estos obispos liderados por el Cardenal Marx declaran que:

Desde la perspectiva de los obispos alemanes, no sería correcto excluir del sacramento, sin distinciones, a todos los creyentes cuyo matrimonio se ha roto, que se han divorciado civilmente y que han vuelto a casarse.

Por ello, basándose en su experiencia pastoral y en la reflexión teológica, los obispos alemanes abogan por buscar soluciones diferenciadas que permitan acceder a la comunión teniendo en cuenta cada caso particular y bajo determinadas condiciones.

Una propuesta que choca con la nada «misericordiosa» petición de excomuniónpara aquellos católicos alemanes que no pagasen el impuesto religioso. En 2012, tras años de duras exigencias de los «misericordiosos» obispos, el Vaticano suavizaba el requerimiento y autorizaba la publicación del decreto de septiembre. La nueva norma estipulaba que los católicos que se «borraban» del registro civil como católicos, para no pagar el impuesto eclesiástico, no eran formalmente excomulgados, como querían esos obispos, pero:

  • no pueden recibir los sacramentos; ni Confesión, ni Comunión, ni Confirmación, ni Unción de los Enfermos, excepto cuando estén en peligro de muerte
  • tampoco pueden tener un cargo eclesiástico o desempeñar funciones en la Iglesia (hay que tener en cuenta que la Iglesia en Alemania es el segundo empleador del país, así que no pague impuestos no puede trabajar en escuelas, hospitales, ….)
  • no pueden ser padrinos,
  • no pueden ser miembros de consejos diocesanos o parroquiales,
  • no pueden ser miembros de asociaciones públicas de la Iglesia
  • y si no se arrepiente en el lecho de muerte no pueden ser enterrados en suelo santo

Eso sí, «se invitará a los párrocos a entrevistarse con las personas interesadas para que sean conscientes del alcance de su decisión». No hay matices, ni condiciones, ni motivos, ni explicaciones…

No entraré en el fondo de ninguno de los dos temas, pero espero que se entienda mi estupor: «ubi enim est thesaurus tuus, ibi erit et cor tuum» (donde está tu tesoro, está tu corazón) (Mt 6, 21). En Alemania es como si hubiese dejado de haber creyentes y lo que hay son contribuyentes. Es como si se hubiese pasado del que «todos los hombres se salven» al que «todos los hombres paguen», lo que, por otra parte, ayudaría a entender la posición de permitir la comunión a los adúlteros.

No me parece un juicio temerario considerar que para estos «misericordiosos» obispos alemanes es mucho más significativo de ruptura con Cristo y su Iglesia la negación de la contribución económica que la vida conyugal en adulterio.

Al fin de cuentas los mismos obispos que exigen todas esas privaciones para los católicos no contribuyentes son los que quieren que en el Sínodo de 2015 ninguna de ellas abrume, agobie o humille en la comunidad eclesial a los divorciados recasados.

Resumo la situación. En Alemania existe un impuesto eclesiástico al que están obligados católicos y luteranos (Kirchensteuer, el dinero de la Iglesia) y también judíos. Tiene su origen en el siglo XIX y trataba de compensar la desamortización napoleónica. Según los länder (estados alemanes) y situaciones personales, ronda el 8-9% del impuesto de la renta, casi el «diezmo»

Si uno no es judío, luterano o católico, no paga impuesto. Si uno quiere dejar de pagarlo, se borra del registro y ya está. Y aquí viene el problema, sobre el que tampoco entraré porque sería largo y complejo: para “algunos” obispos alemanes, ese acto de borrarse como católico en el registro civil es lo mismo que apostatar, sin matices.

O sea, que si por la razón que sea, correcta o no, en cualquier caso no es dogma de fe, eres un ciudadano alemán que considera que por motivos filosóficos el Estado no es quien para gestionar la contribución al sostenimiento de la Iglesia eres un apóstata. Aunque prefieras hacerla tú mismo, a juicio de “algunos” obispos alemanes, eres un apóstata que sólo podrás recibir los sacramentos en peligro de muerte y te puedes olvidar siquiera de ser padrino de bautismo o de ser enterrado como Dios manda. Misericordia alemana, vamos.

Pero la cosa no acaba aquí. En estos tiempos, en que compatriotas míos están emigrando a Alemania para poder trabajar, se encuentran con que no hace falta estar bautizado para inscribirse en el registro civil como católico, y a todas luces, gracias a Dios, esto no equivale a un bautizo. Y si un español quiere borrarse del registro civil, como el decreto de los obispos alemanes no les aplica, al menos formalmente: ¿quedan excluidos de los sacramentos? Yo incluiría esta pregunta en el cuestionario sobre el Sínodo. Ya puestos.

Si me preguntan, casi estoy por decirles que según se deduce de lo dicho por el Cardenal Marx: «mejor adúltero que no contribuyente».

Qui potest capere capiat

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