«Catalunya es la comunidad donde los musulmanes tienen más problemas para abrir mezquitas»

El presidente de la Junta Islámica Catalana alerta en el libro «El retorno del islam en Cataluña» de una posible fractura social y del auge de la islamofobia

«Este es un libro escrito por un catalán musulmán que está enamorado de Catalunya y que se enamoró del islam». Así de contundente se muestra Abdennur Prado, barcelonés converso al islam, y que inmediatamente después añade, «pero que cuando ve lo que está pasando, se siente herido. El islam que puede llegar a ser predominante no es el islam del que yo me enamoré; ni la Catalunya de la que estoy enamorada es la islamófoba que a veces se puede ver».

Ante esta situación, Prado defiende en el libro El retorno del islam en Catalunya, la necesidad de recuperar la memoria histórica del islam catalán y de basarse en los movimientos más progresistas. Para Abdennur hay cinco premisas básicas que se deben cumplir para evitar que en el país se extienda una posible fractura social: desarrollo de derechos religiosos, control de la islamofobia, avance hacia el laicismo, apoyo al progresismo islámico y promoción de la catalanidad de los musulmanes. Todo un reto de futuro que traslada, no solo a los gobiernos europeos, sino también al resto de ciudadanos.

-Leyendo su libro uno se queda un poco preocupado. Iré al grano, ¿Por qué dice que el islam puede constituir en Catalunya un elemento de fractura social?
-Es una posibilidad de futuro que pasa porque se repitan los problemas que han existido en otros países europeos. En Catalunya, como en el resto de España, se pueden tomar medidas para que ciertas cosas no sucedan, pero es algo que no se está haciendo. Con este libro lo que hago es llamar a la acción y a una política que tenga unos objetivos claros y concretos, que ahora no existen.

-¿Cuáles son esas cosas que, según usted, ya han pasado en otros países europeos y que ahora pueden reproducirse aquí ante la impasibilidad del gobierno?
-El islam siempre se ha vinculado con la inmigración. Y sí que es cierto que la mayoría de los musulmanes que ahora mismo hay en Catalunya son procedentes de la inmigración, pero hay que tratarlos como ciudadanos con derechos y deberes. Quiere decir, que si los problemas de los musulmanes los enfocamos sólo bajo el prisma de la extranjería, lo que estamos haciendo es trasladar un tema de derechos fundamentales como lo es, por ejemplo, la libertad de culto, al terreno de la inmigración. Es muy grave que en una sociedad que tiene un colectivo tan numeroso de musulmanes haya tantas dificultades para practicar su religión o para abrir un sitio para rezar.

-¿Catalunya no tiene en cuenta la libertad de culto de los musulmanes?
-Catalunya es la comunidad del estado español donde los musulmanes tienen más dificultad para abrir lugares de culto. No lo digo yo, lo dicen estudios y datos. Incluso han venido investigadores de los Estados Unidos para investigar el porqué esto es así.

-¿Y usted, qué teoría tiene?
-Los problemas del islam en Catalunya tienen raíces profundas, no se pueden limitar a políticas públicas. Estas raíces tienen que ver con la identidad nacional de Catalunya. Si estudiamos la historiografía catalanista del siglo XIX hasta el siglo XX veremos que hay un sustrato cultural identitario profundo que deriva en la exclusión del islam. En Catalunya no hemos hecho el acto de conciencia sobre el peligro que hay en vincular la identidad nacional con una religión determinada. Es muy peligroso porque se está creando un modelo de catalanidad que excluye a las minorías religiosas.

-De ahí a la islamofobia que denuncia en el libro parece que hay un largo recorrido…
-No, hoy en día hay mucha islamofobia, el simple hecho de ser musulmán le convierte a uno en sospechoso.

-¿Qué entiende usted por islamofobia?
-La islamofobia no sólo es el rechazo del islam, es el antisemitismo actual. Todas las cosas que se dicen hoy en día sobre el islam son las que se decían hace siglos del judaísmo. Hemos pasado del estereotipo del judío de antes, al estereotipo del musulmán fanático, de la consideración de las sinagogas como sitios donde se conspiraba, a las mezquitas como lugares donde se conspira. Los musulmanes son todos los días acusados de falta de integración. La idea de la conspiración islámica para derrotar a Europa se ha convertido también en un clásico. Los medios mayoritarios han aceptado todos estos estereotipos como normales y esto a mi me parece muy grave.

-En este sentido, ¿el 11-S ha significado un punto de inflexión en la intensificación de esos estereotipos?
-Hay una vinculación entre geopolíticas internacionales, intereses internaciones y la islamofobia, es evidente. El 11-S ha aumentado esto, sí.

-¿La islamofobia que usted denuncia también es más fuerte en Catalunya que en otros sitios del Estado?
-No puedo afirmar esto. Pero sí que digo que en Catalunya hay más problemas que en el resto del país para desarrollar derechos religiosos. Los datos hablan por si solos. De los 50 casos de oposiciones vecinales a la apertura de mezquitas que se han detectado en los últimos ocho años, 35 son en Catalunya. Es bastante significativo.

-¿Su critica va dirigida al Gobierno por su falta de políticas públicas o al ciudadano por no demostrar sensibilidad en estas cuestiones?
-La crítica es a la situación en general y alertamos sobre ello porque hay cosas que se pueden hacer. Pero sí que es cierto que hay una responsabilidad por parte de la Administración desde el momento en que existen unos derechos religiosos, hablo de la ley del Estado español, y que no se cumplen. Un gobierno que vulnera los derechos religiosos es responsable de la situación de este colectivo.

-¿Que hay más allá del incumpliendo de estos derechos religiosos?
-Se tiene que hacer una política destinada a promocionar las corrientes progresistas dentro del islam, promocionar la catalanidad entre los musulmanes, dar a conocer la memoria del islam catalán como un instrumento de integración.

-Entiendo que esta corriente progresista del islam en Catalunya es minoritaria…
-No, en absoluto. Lo es a nivel de visibilidad o de estructura organizativa. La mayoría de los musulmanes que viven en Catalunya están a favor de la igualdad de género, valores democráticos, pluralismo religioso, laicismo, sin duda.

-Permítame que le diga que la voz que más se escucha es justo la contraria, la mayoría de los países donde hay una cultura musulmana no tiene democracia…
-La voz no la tiene quien la alza, sino a quien se la dan. El problema que tenemos los musulmanes en Europa, también aquí, es que nos vemos representados por gente que está en el Yemen, por poner un ejemplo.

-¿Reparte ahora culpas entre los medios de comunicación? No sabe aquello de no matar al mensajero…
-Los medios reconocen lo que es noticia, no mato al mensajero. Pero la inmensa mayoría de la vida de los musulmanes no es noticia. Por eso necesitamos un islam contextualizado a nuestra sociedad.

-¿No deberían ustedes unificar la corriente islámica antes de pedir responsabilidades políticas a otros gobiernos?
-Hay que respetar el pluralismo. Cualquier corriente que no vulnere las leyes tiene derecho, no es este el tema. Pero hay que tener claro lo que queremos como sociedad y el gobierno lo que quiere como gobierno. Hay que normalizar la práctica del islam.

-¿Cómo se puede normalizar la práctica del islam entre la sociedad europea cuando existen rasgos tan diferenciales como el papel subordinado de la mujer en la cultura musulmana?
-Primero, no hay una cultura musulmana. El islam es una tradición, una religión, y hay musulmanes de diferentes culturas. Sí que es cierto que determinadas personas que vienen de países donde existen unas culturas donde la mujer tiene un papel subordinado tienden a repetir los mismos modelos culturales aquí. Pero no quiere decir que esto tenga que ser así. Por eso hablo de hacer políticas favorables a las corrientes progresistas que apuestan por la mujer dentro de las comunidades musulmanas. Esto es más efectivo que no demonizar a los musulmanes.

-¿El hecho de que Barcelona haya sido escogida como capital euromediterránea se traducirá en una mejora de estas relaciones con la Administración?
-En Barcelona, y yo soy de aquí, tenemos una curiosa tendencia a hacer grandes declaraciones. No creo que vaya a cambiar nada, aunque me gustaría que fuera así. Creo que es muy fuerte que la capital euromediterránea todavía no tenga una mezquita, y no digo una, sino cuatro o cinco, como cualquier capital europea.

-Dice en el libro que es por miedo a la reacción del ciudadano, ¿hay que controlar el discurso de determinados imanes?
-Los discursos de los imanes no son importantes, los imanes no juegan un papel importante dentro de las comunidades musulmanas. La inmensa mayoría de los musulmanes que viven en Catalunya no van a las mezquitas. Primero, porque faltan sitios, está claro. Y segundo porque muchos colectivos o se siente excluidos.

-Volvemos a lo mismo señor Prado. Si su propio colectivo ya no va a determinadas mezquitas por que no se siente representado, ¿no será que el problema principal está en la confrontación de valores entre las diferentes comunidades musulmanas que conviven en Occidente?
-Todas las comunidades tienen sus confrontaciones. Dicho esto, yo le preguntaría a la directora general de asuntos religiosos de la Generalitat, por qué el Consell Cultural Islàmic de Catalunya tiene una subvención de 420.000 euros y es presentado como representante de los musulmanes cuando es un consejo que excluye a las mujeres. Me preguntas porque no miramos dentro. Yo pregunto, ¿por qué la Generalitat apoya a corrientes que excluyen a las mujeres? ¿Por qué no preguntamos a todos los imanes que hay en el Consell si en las mezquitas que están subvencionadas por la Generalitat pueden entrar mujeres? Yo he dicho públicamente que para mí un sitio donde no puede entrar una mujer a rezar no es una mezquita, porque traiciona a la raíz del islam. Es un trabajo interno que tenemos las comunidades musulmanas y los que reclamamos este derecho pedimos ayuda, no solo al poder, sino a toda la sociedad. Tengo esperanza porque la sociedad catalana es fuerte, culta y activa.

«La historiografía catalana ha minimizado la presencia del islam»

Abdennur Prado dedica en su libro un extenso capítulo dedicado al islam y a su relación con la historiografía catalanista. Según su opinión, «la historiografía catalana ha querido minimizar la presencia del islam y ha justificado el exterminio de unos colectivos de musulmanes de Catalunya. La gente no es consciente de que en este país vivieron musulmanes durante ocho siglos. Nos tenemos que preguntar qué ha pasado con toda esa historia y cultura. No puede ser que en Catalunya hayan vivido musulmanes durante ocho siglos y que posteriormente se haya arrasado con todo ese legado. Esto ha pasado aquí con el islam, en Catalunya, y hay una memoria histórica que forma parte de nuestra identidad. Recuperar esta memoria es fundamental, porque mientras esto no se haga, la identidad de Catalunya estará mutilada», sentencia Abdennur.

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