Bolivia: Religión en la escuela

El ministro de Educación que nos había alarmado con su escuela laica para todos, acaba de sorprender al anunciar que no será suprimida la enseñanza religiosa en los colegios fiscales. Mayor sorpresa fue que el mismo Presidente secundara lo anunciado por su ministro.

 Es una buena noticia que responde a las gestiones de los obispos, y muy en particular del Cardenal Julio Terrazas en diálogo sostenido hace unos días en Santa Cruz con el Vicepresidente Álvaro García Linera. También contribuyó a este cambio de actitud gubernamental el apoyo recibido de parte de la mayoría de la población boliviana que se profesa católica. Enhorabuena. Yo añadiría que tanta condescendencia del Gobierno con la Iglesia podría interpretarse como la intención de no crearse otro frente en estas semanas electorales.

El ministro que, por cierto, sostiene unas teorías un tanto extravagantes, sin embargo tiene razón cuando afirma que la formación religiosa no se transmite sólo con la enseñanza de una materia escolar. En efecto, ya es conocida la sentencia de que la familia es "la iglesia doméstica". La familia bien constituida en el espacio más apropiado para forjar, desde la primera infancia, los valores del espíritu para enfrentar la vida con rectitud y dignidad. En el seno de la familia cristiana se fomentan las virtudes fundamentales que debe cultivar el ser humano: el amor a Dios y al prójimo, la fortaleza de ánimo, la hermandad, la solidaridad, el sentido de responsabilidad, de laboriosidad y de servicio al más necesitado, la compasión, y mucho más todavía. Así pues, aún cuando debemos alegrarnos por el reconocimiento de la religión como materia curricular, no podemos darnos por satisfechos si cada familia no revisa cuál es su comportamiento frente a la educación del espíritu de sus hijos y si no pone el esfuerzo necesario en el cumplimiento gozoso, pero también sacrificado, en cumplir el sagrado deber que Dios puso en sus manos.

Si bien, como ya se ha dicho, la religión no se eliminará del curriculum (mientras la Asamblea Constituyente no decida lo contrario, y ojalá que no lo haga) sin embargo, los colegios privados están en inminente peligro ya que, para el ministro, siguen siendo algo así como la bestia negra de la que él llama "colonización" a la que sigue sometida República de Bolivia. República que, por el momento no es "bolivariana", pese a la ingerencia del Presidente Hugo Chávez en la política, tanto interna como internacional de Bolivia, a asesores que pululan por la Administración Pública, a helicópteros, al ingreso de la empresa petrolera estatal PDVSA, al anuncio de la llegada de uno o dos entidades financieras, y lo que venga. ¿No será éste el principio de una nueva colonización, gota a gota?

El ministro incluyó en su amenaza expresamente a los colegios de convenio, es decir, aquellos en los que el Estado y la Iglesia, desde hace ya muchos años, acordaron una cooperación proporcional. Me refiero, por si Ud. no lo adivina, a la organización llamada Fe y Alegría que dirige en Bolivia 439 establecimientos educativos en los que se forman nada menos que 300.000 alumnos. Cabe destacar que dicha organización atiende al 45% de la educación técnica en el país y el 25% de la educación especial.

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