Blázquez dice que «la Iglesia no es rica ni quiere serlo», sólo aspira a disponer de recursos para desarrollar su misión

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez, aseguró hoy que “la Iglesia no es rica ni quiere serlo”, que “sólo aspira a disponer de recursos para desarrollar su misión” y aclaró que “las ayudas que reciben con una mano las entregan con la otra”.

  En su discurso de inauguración de LXXXVIII Asamblea Plenaria, que reúne a los obispos españoles en la Sede de la CEE en Madrid, Blázquez se refirió, por este orden, a los mensajes del Papa Benedicto XVI en el Encuentro Mundial de las Familias (EMF), celebrado en julio en Valencia; a la Instrucción Pastoral que los obispos estudiarán en asamblea hasta el viernes; al acuerdo de financiación acordado recientemente con el Gobierno; al Encuentro Nacional de Jóvenes de Pamplona y Javier, en agosto, y la beatificación de la Madre Margarita María López de Maturana, en octubre, en Bilbao.

  Sobre “los dineros de la Iglesia”, el presidente de los obispos, que estaba acompañado por el Nuncio de Su Santidad, monseñor Manuel Monteiro de Castro, dijo que “ocurre con alguna frecuencia” que se mezclen las cosas y se agiten un poco “para no ver claro” y iba distinguir “adecuadamente” con el “fin de evitar confusiones”.

  Así, tras explicar que la Iglesia necesita de la colaboración económica del Estado, de instituciones privadas y de particulares para preservar el patrimonio cultural y artístico, para los colegios católicos concertados y para servicios sociales, por ejemplo Cáritas y otras agrupaciones católicas que atienden enfermos, ancianos, inmigrantes, marginados o proyectos de promoción en el Tercer Mundo, el también obispo de Bilbao aclaró que “las ayudas que reciben con una mano las entregan con la otra”. 

  En cualquier caso, aclaró que lo que los ciudadanos aportan a través de la Declaración de la Renta –momento en el que instó a hacerlo “no sólo a los católicos, sino a todos los que conocen y aprecian sus servicios"– no se destina a estos fines anteriormente citados, sino a actividades de catequesis; celebraciones litúrgicas; a mantener templos y construir otros; a atención pastoral de enfermos, ancianos y presos; a formación, sustentación, vivienda y seguridad social de agentes de pastoral; y al voluntariado. “En la distribución del fondo interdiocesano, que se nutre fundamentalmente con la asignación tributaria, constan las diversas partidas”, detalló.

  “Tengan la seguridad de que en la Iglesia pedimos con mayor libertad para las necesidades caritativo-sociales de personas cercanas y distantes que para las necesidades pastorales”, afirmó. 

  Así, dijo que es fácil comprender que se les ha anunciado a Jesucristo y son guiados por su Evangelio los 2.793 voluntarios cristianos para las cárceles españolas, los 60.789 que colaboran en Cáritas, los 160.000 socios y donantes de la asociación y los cerca de 18.000 misioneros. También constató la presencia de estos últimos ante catástrofes naturales “antes de llegar las personas y las ayudas necesarias”. 

  El presidente de la CEE, que saludó la decisión del Gobierno de elevar también al 0,7 % el coeficiente de la asignación a “otros fines sociales”, explicó que “esta asignación no es alternativa a la que los contribuyentes hacen en favor de la Iglesia: es posible marcar ambas casillas a la vez, resultando igualmente beneficiadas ambas opciones con el mencionado porcentaje”. 

  “Estamos satisfechos porque el contenido es razonable; porque la voluntad de acuerdo que existía tanto por parte del Gobierno como de la CCE se ha plasmado en resultados concretos; y porque la sociedad en general ha saludado positivamente el que esta cuestión se haya resuelto mostrando ambas partes su razonable satisfacción. Con este acuerdo se profundiza en la libertad religiosa”, valoró en general.

  Finalmente, sobre la memoria anual perfeccionada con el destino de la asignación tributaria que tendrá que presentar la Iglesia, manifestó que le satisface “el que cada vez más” se cultive en las parroquias y diócesis “una cultura de la transparencia”. “Quienes contribuyen con su aportación tienen derecho a conocer los ingresos y los gastos, y a la acreditación de éstos”, dijo. 

  Con todo, puesto que la Iglesia sólo recibe por la asignación tributaria el 25 % de sus necesidades básicas, instó a los ciudadanos a ayudar “a través de las colectas, suscripciones, donaciones, etc.”. “La Iglesia no es rica ni quiere serlo; no busca privilegios; sólo aspira a disponer de los recursos suficientes para desarrollar la misión que el Señor le ha encomendado”, concluyó

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