Benedicto XVI: «El ateísmo ha causado las más grandes crueldades y violaciones»

El pasado viernes vio la luz la segunda encíclica del Papa Benedicto XVI, en la que acusa al ateísmo de ser el causante de “las más grandes crueldades y violaciones” de la era moderna. El pontífice cree además que “quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, está sin esperanza”.

La nueva encíclica de Benedicto XVI consta de 77 páginas dedicadas a la esperanza que los cristianos deben encontrar en la figura de Dios y no en el desarrollo ni en ideologías que, como el marxismo, prometen “la instauración de un mundo perfecto”. El pontífice no duda en su escrito de responsabilizar al ateísmo de ser el responsable de “las más grandes crueldades y violaciones” de la Historia Moderna.

“Salvados gracias a la esperanza”
Bajo el título ”Spe Salvi” (“salvados por la esperanza”), el Papa Benedicto XVI, publica su nueva encíclica en la que se muestra de nuevo, la cara más conservadora de la religión católica. En el escrito, según publicó ayer La Razón, el Papa afirma que si a la innovación técnica “no corresponde un progreso en la formación ética del hombre, en el crecimiento del hombre interior, entonces no es progreso, sino una amenaza” para la humanidad.

El progreso es “ambiguo”
Benedicto XVI señala en el texto que el progreso que ha marcado la historia en los últimos siglos se caracteriza por ser “ambiguo”, ya que según reconoce el pontífice, este progreso ofrece “nuevas posibilidades para el bien” a la vez que presenta “abismales oportunidades para el mal”. En cuanto al juicio final, el Papa sostiene que se trata de “una imagen de esperanza” y no de “una imagen terrorífica” como se ha representado a lo largo de la historia y añade que no obstante, “no es un cepillo que borra todo, de modo que cuanto se ha hecho en la tierra acabe por tener siempre igual valor” en la vida ansiada vida eterna.

Autocrítica
El texto, que ha sido redactado en su totalidad por Benedicto XVI ha sido calificado, según publica el diario mencionado, por teólogos y vaticanistas como un texto de alta excelencia académica en el que queda demostrada la fortaleza intelectual del Papa. Además, se considera que responde a la preocupación del pontífice. En este sentido llama la atención la autocrítica que hace Benedicto XVI, que señala que el cristianismo moderno se ha replegado “en la salud personal del alma” y no ha sabido responder al desarrollo tecnológico.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...