Al cura no le gustó la stripper

Villalonga es un pueblo rodeado de olivos y naranjos que no alcanza los 5.000 habitantes. Protegidos por Nuestra Señora de la Fuente, los vecinos de este municipio de la comarca de La Safor viven tranquilos en espera de sus fiestas que, como en tantas otras villas de la piel de toro, tienen reservado en el calendario un huequecito en el mes de agosto.

Celebraban los lugareños de esta localidad, muestra de crecimiento urbanístico acelerado en los últimos años, el encuentro de la Virgen, con sus paellas, su fiesta del agua y la espuma y los habituales actos nocturnos que dan el toque 'golfo' necesario a toda fiesta que se precie.

Eso debieron pensar las organizadoras de las fiestas, que aburridas de tanto decoro, decidieron darle un vuelco al programa de festejos e incluir en el mismo una doble sesión de 'strip-tease', para ellos y para ellas.

Ante la atónita mirada de algunos niños que trasnocharon más de la cuenta, los vecinos de Villalonga disfrutaron de un apoteósico fin de fiestas que pareció gustar a todos, o a casi todos, ya que el párroco del pueblo, visiblemente afectado por un espectáculo tan inapropiado para una fiesta en honor a la Virgen, calificó de "chabacano" el cambio de guión de las festeras.

De hecho, el cura ha convencido a las organizadoras para que el año que viene cambien el fin de fiesta. De momento no habrá más 'strippers' en Villalonga. Podremos comprobarlo en las fiestas mayores que se celebran el tercer domingo de octubre.

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