Advertencia de los obispos a la patronal de colegios religiosos: «Es un momento oportuno para que la Iglesia promueva la renovación de la escuela católica«

La Conferencia Episcopal Española (CEE) hizo ayer público el documento “La escuela católica. Oferta de la Iglesia en España para la educación en el siglo XX”. En el texto, que fue aprobado por la Asamblea Plenaria de los obispos el pasado 27 de abril, se incluye una condena explícita a Educación para la Ciudadanía (EpC) y se advierte a los colectivos católicos que han apoyado la compatibilidad de educar en valores cívicos y cristianos.

 

Los obispos lanzan en este texto, con los giros del lenguaje que la jerarquía católica suele reservar para las amonestaciones, varias alusiones intimidatorias dirigidas a los colectivos católicos que han apoyado Educación para la Ciudadanía, como la Federación Española de Religiosos de Enseñanza, que agrupa al la mayoría de los centros católicos.

 

Promover "la renovación"
Así, el texto episcopal señala que “en el comienzo de este nuevo siglo la escuela católica está llamada a examinarse a sí misma y a responder a los nuevos retos planteados a la acción educativa cristiana (…) Es un momento oportuno para que la Iglesia española promueva la renovación de la propia escuela católica y clarifique, a su vez, el servicio educativo que con ello aporta a la sociedad”. También llaman a la unión de todas las partes implicadas en las escuelas católicas “a favor de una auténtica educación”.

“Renovar y fortalecer la propia identidad”
Tras advertir profusamente de los retos que representan “la crisis moral” en las sociedades occidentales y “el relativismo”, la jerarquía de la Iglesia católica española vuelve a lanzar una advertencia en sus conclusiones. Señalan en el aportado de “urgente y prioritario” la necesidad de “renovar y fortalecer la propia identidad” de la escuela católica.

Apuestan por la arbitrariedad de los contenidos
El texto también incluye una condena expresa de Educación para la Ciudadanía relacionándola con un carácter totalitario y contrario a la libertad de los padres, asegurando que “el Estado no puede imponer legítimamente ninguna formación de la conciencia moral de los alumnos al margen de la libre elección de los padres”. Los obispos niegan así que los derechos y deberes cívicos puedan formar parte de un programa común y obligatorio para todos los niños al igual que otras materias no sujetas a la arbitrariedad de que los alumnos o los padres quieran o no cursarlas.

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