Adolescentes pakistaníes se manifiestan contra los talibanes

Las amenazas contra Malala aumentaron en forma exponencial cuando recibió en diciembre de 2011 el Premio Nacional de la Paz para la Juventud en reconocimiento por sus servicios a la educación y a la paz

Así lo afirmó Shazia Begum, una de las otras tres jóvenes que también resultaron heridas en el ataque del martes 9. “Nos alentó a proseguir los estudios cuando estaba prohibido por el Talibán”, dijo a IPS en el hospital militar de Peshawar, donde está siendo atendida

Malala, de 14 años, se recupera en el hospital de Rawalpindi de las heridas de bala que recibió. Su estado es delicado.

“Sus artículos en la (cadena británica de radio y televisión) BBC nos dieron esperanza y aumentaron nuestro amor por la educación. Fue por ella que miles de niñas fueron a la escuela a pesar de la oposición del Talibán”, remarcó.

El ministro de Información de la norteña provincia de Khyber Pakhtunkhwa (KP), Mian Iftikhar Hussain, dijo a IPS que Malala ayudó al gobierno a atraer las niñas a la escuela cuando el Talibán trataba de cerrarles las puertas de la educación.

Pese a estar entre los objetivos del Talibán, Malala nunca faltó a la escuela, y fue un aliento para las estudiantes del atribulado valle de Swat, indicó Hussain.

Swat, uno de los 25 distritos de KP, estuvo bajo control del Talibán entre 2007 y 2009. En ese tiempo, el movimiento islamista destruyó unas 500 escuelas y privó a unas 80.000 niñas de proseguir sus estudios.

Los talibanes fueron expulsados de la zona tras una ofensiva militar en 2010.

“El Talibán colgaba todos los días de los postes de electricidad los cuerpos de los oponentes que había ejecutado”, dijo a IPS la legisladora Bushra Gohar. “Los residentes de Swat se quedaban callados por temor a las represalias, pero Malala resultó una bendición, no solo para los hombres, sino también para las mujeres”, añadió.

El presidente del partido político progresista Pakistan Tehreek Insaf, Imran Khan, quien visitó a Malala en el hospital al día siguiente del atentado, dijo que ella había sido más valiente que todos los hombres. “Cuando todo el mundo hibernó por temor al Talibán, ella permaneció firme y fue un rayo de esperanza para sus compañeras”, subrayó Khan.

Las críticas directas de Malala contra los talibanes le valieron la ira del movimiento islamista, pero se negó a tener guardias de seguridad, lo que revela su inigualable valor, remarcó el dirigente político.

Las amenazas contra Malala aumentaron en forma exponencial cuando recibió en diciembre de 2011 el Premio Nacional de la Paz para la Juventud en reconocimiento por sus servicios a la educación y a la paz. También fue la primera niña pakistaní en ser nominada para el Premio Internacional de la Paz para la Infancia.

Malala se unió a su padre, Ziauddin Yousafzai, educador y activista social, para apoyar el acuerdo de paz con el Talibán de 2009. Pero en vez de deponer las armas, los islamistas comenzaron operar desde el vecino distrito de Buner.

Ella y su familia estuvieron entre las personas desplazadas por la violencia. Malala escribió bajo el seudónimo Gul Makai un diario en forma de blog para el sitio en urdu de la cadena británica BBC, contando su experiencia en ese periodo.

El ministro de Información, Mian Iftikhar Hussain, anunció una recompensa de 100 millones de rupias (equivalente a 105.000 dólares) por datos que permitan atrapar a los responsables del ataque contra Malala. También dijo que el gobierno de KP ofreció hacerse cargo de todos los gastos de su tratamiento médico en Pakistán o en el extranjero.

“Rastrearemos al terrorista que disparó contra Malala y llevaremos a los responsables a la justicia. No sobrevivirán mucho más”, observó. Los combatientes del Talibán comenzaron a atacar niños y niñas, un signo de su debilidad y desesperación, explicó.

El gobierno ofrecerá protección a su familia porque podría ser blanco de un ataque terrorista en cualquier momento, apuntó.

Estudiantes de toda la provincia de KP quedaron conmovidos por el atentado contra Malala. Hubo una ola de manifestaciones contra el Talibán.

“Estamos profundamente conmovidos por el ataque contra Malala, nuestra hermana”, expresó Spogmay, estudiante de la Escuela Modelo Universitaria de Peshawar, para mujeres. “La seguiremos en la lucha contra la insurgencia y en la protección de las escuelas”, dijo a IPS.

En una manifestación de protesta y con un cartel condenando el episodio, la muchacha subrayó que los estudiantes permanecerán firmes en su lucha para salvaguardar sus centros de estudio.

Los talibanes podrán tirar bombas contra las escuelas, pero no menoscabarán la convicción de las estudiantes, apuntó.

El Talibán es responsable de varios ataques contra escuelas de KP y de las vecinas Áreas Tribales Administradas Federalmente (FATA) desde 2008.

“Quienes reciben educación moderna y aprenden inglés en la escuela no son musulmanes. La educación de niñas no está permitida por el Islam, por lo tanto, el Talibán no permitirá las escuelas”, declaró a la prensa el portavoz del movimiento, Ihsanullah Ihsan.

“Las escuelas son destruidas con explosivos durante la noche”, dijo  el ministro de Educación de KP, Sardar Hussain Babak.

También anunció que se construirán 100 escuelas por cada una destruida por los talibanes. El gobierno asignó 460,4 millones de dólares a promover la educación en los próximos dos años.

Las autoridades están especialmente dedicadas a promover la educación femenina, apuntó. “Le estamos prestando más atención pues ha sufrido mucho a manos de combatientes del Talibán”, señaló.

Unas 200 escuelas dañadas por el Talibán fueron reconstruidas en Swat, mientras que en otras zonas las clases se dictan en tiendas de campaña.

Las escuelas de esta provincia permanecieron cerradas el viernes en solidaridad con Malala y para rezar por su pronta recuperación.

Adolescentes en una manifestación de Peshawar en solidaridad con Malala Yousafzai. (Ashfaq Yusufzai/IPS)

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