Acusan laicos a Gobierno de tomar determinaciones unilaterales

Aunque oficialmente no han sido notificados sobre la posibilidad de reubicar la escuela que fue demolida por grupos religiosos en La Nueva Jerusalén, en la comunidad cercana conocida como La Injertada, padres de familia autodenominados laicos, se pronunciaron en contra de las determinaciones unilaterales que aplica el gobierno estatal.

            Por primera ocasión en la historia de La Nueva Jerusalén, la Policía Federal penetró a lo que denominan ‘Tierra Santa’, para dialogar con las partes en conflicto en una estrategia de disuasión, como mencionó el mando policial Miguel Guerrero.

            Por segunda semana consecutiva los escolapios se quedan sin clases, al no haber condiciones para implantar el ciclo escolar.  

            Encabezados por sus representantes Hermenegildo Seferino Ramírez, Emiliano Juárez, Oscar  Montero y Patricia Rivas, decenas de padres de familia, hombres y mujeres, llevando a sus pequeños hijos en edad escolar, se congregaron poco antes del mediodía frente a la finca que utilizan como sede de reuniones, en la colonia Las Once Mil Vírgenes, en una de las colonias de la periferia de la Nueva Jerusalén.

Luego de mencionarles a sus representados que hasta ese momento no tenían información oficial de la reunión que el pasado domingo tuvieron en el poblado la Injertada, el sub secretario de gobernación estatal, Fernando Cano; el alcalde de Turicato, municipio al que pertenecen ambos poblados, Salvador Barrera Medrano y el coordinador de Planeación Educativa del estado, Sergio Rodríguez Marmolejo.

Explicaron que extra oficialmente supieron que los funcionarios y los habitantes de La Injertada, acordaron que los 270 niños de La Nueva Jerusalén, que deberían ocupar el centro escolar ‘Vicente Guerrero’, que el pasado mes de julio, fue demolido e incendiado por seguidores del grupo clerical que encabeza el sedicente obispo Martín de Tours, quien tiene el control de este poblado enclavado en lo que es conocido como Balcón  de la Tierra Caliente.

La destrucción de las escuelas, primaria y preescolar, fue por el supuesto mensaje que recibió de la Virgen del Rosario, la vidente Catalina, a quien, según los clérigos le dijo que ‘las escuelas son cosas del diablo’.   

            El acuerdo de los funcionarios y los habitantes de La Injertada, fue el de ubicar a los niños de la Nueva Jerusalén, en la escuela local, utilizando aulas móviles, mientras se construyen las definitivas.

            Los integrantes de grupos laicos, rechazaron esta posible propuesta al mencionar que los niños correrían mayores riesgos, al trasladarse a la comunidad contigua, que aunque está cercana, tienen que cruzar un arroyo, cuyo cauce ya ha cobrado vidas y retomaron la contrapropuesta de que el gobierno adquiera un predio ya localizado en esa comunidad, colindante con La Nueva Jerusalén, para construir la escuela, ‘pero que todo se haga por escrito’, asentaron.

             Mientras se realizaba la reunión, los niños que acompañaban a sus padres, de manera espontanea comenzaron a cantar el Himno Nacional y a machar por algunas calles aledañas y pidiendo a gritos justicia y el regreso a clases.

            Esto trascendió hasta el núcleo central de La Nueva Jerusalén, donde los clérigos comenzaron a  convocar mediante altavoces a sus seguidores, alertándolos de posibles enfrentamientos con sus contrincantes, tensando el ambiente.

            Desde las primeras horas de la mañana, lo anunciado por funcionarios estatales y federales, de que este lunes iniciaba el ciclo escolar, no ocurrió, ninguna autoridad gubernamental o educativa se presentó en el poblado que amaneció bajo un fuerte aguacero que provocó que los lugareños permanecieran en sus hogares, salvo las personas designadas a orar y cantar alabanzas, como lo hacen cotidianamente desde la fundación de esta congregación religiosa en 1973.

            Fue poco después de las 13:00 horas, cuando de manera intempestiva, arribó un fuerte convoy de policías federales y estatales, quienes se apostaron frente a la entrada principal de La Nueva Jerusalén.

            En determinado momento, el comandante Miguel Guerrero, que iba al frente de la columna policial integrada por más de 20 vehículos y casi 150 efectivos, seguido de una escolta de aproximadamente diez efectivos, pidió el ingreso a La Nueva Jerusalén, cuya reja cerrada permanentemente para los profanos, se abrió para dar el paso a los policías, quienes de inmediato se dirigieron a la Jefatura de Tenencia, a cargo de Carlos Cruz Cárdenas, única y principal autoridad civil del lugar.

            Por más de hora y media dialogaron a puerta cerrada ante la expectación de los habitantes del lugar que vieron por primera ocasión el ingreso de la Policía Federal. Al concluir la reunión, el mando policial solamente mencionó a los representantes de los medios de información que llegó para conocer la situación que prevalece en el lugar y aplicar medidas de disuasión.

            Por su parte, el Encargado del Orden, Cruz Cárdenas, visiblemente molesto, arremetió contra los periodistas a quienes acusó de distorsionar los acontecimientos.

            Posteriormente el grupo policial, se dirigió a la periferia de La Nueva Jerusalén y en la colonia Las Once Mil Vírgenes, se reunieron con representantes del grupo laico, con quienes también a puerta cerrada, platicaron por espacio de una hora.

            Finalmente, por la tarde-noche, el convoy de Policía Federal se retiró del lugar y la zona quedó a resguardo de la Policía Estatal Preventiva.

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