Abre la mayor escuela islámica de Francia

La ley del velo, promulgada en el 2004, ha erradicado el tocado musulmán de la escuela pública francesa, pero ha tenido un efecto secundario: el surgimiento de escuelas privadas de confesión islámica. Ayer, en los suburbios de Lyón, abrió sus puertas el tercer y mayor colegio de enseñanza secundaria de confesión islámica de Francia, el Instituto Al Kindi, que tras librar un pulso de ocho meses con la Administración logró salvar todos los obstáculos para entrar en funcionamiento.

Adolescentes con el velo se mezclaban con otras alumnas descubiertas a primera hora en la entrada de la escuela situada en el municipio de Décines, que el curso que viene acogerá a 250 escolares. Algunas iban acompañadas de sus orgullosos padres, que vivieron la jornada como un triunfo frente al responsable de eduación de Lyón, Alain Morvan, que se ha resistido con uñas y dientes a la apertura del colegio musulmán por considerar errónea la separación de los escolares en función de su origen o religión.
Pero Al Kindi ha logrado abrirse paso acogiéndose a la misma legislación que permite la existencia de escuelas privadas católicas y judías, en auge en los últimos años.

FUGA A LA PRIVADA
En Al Kindi se sigue el mismo programa de estudios que en la escuela pública, pero además se enseña árabe y la religión de Mahoma. Y las alumnas pueden llevar el velo sin problema, cosa que también está permitida en las escuelas católicas donde han sido inscritas buena parte de las estudiantes rechazadas por llevar pañuelo.
Forman parte de un reciente fenómeno de fuga a la escuela privada en busca de la disciplina y la calidad que en los últimos años han perdido muchos institutos públicos. El incremento de la violencia en estos centros también juega en favor de la privada –mayormente de confesión católica–, que no da abasto. El pasado mes de septiembre, 13.000 escolares fueron rechazados en la escuela católica por falta de plazas.
Al Kindi –que lleva el nombre de un filósofo musulmán– juega también la baza de la excelencia. "Este es un instituto de élite, aquí nuestros hijos están bien controlados y tendrán la oportunidad de triunfar en la vida", señaló un padre que acompañaba a su hija. "En mi otra escuela los profesores se ausentaban muy a menudo", se quejó la niña.
La tercera escuela musulmana de Francia –precedida por un centro en la isla Reunion y otro el Lille– cuesta 1.200 euros al año, selecciona a sus alumnos en función de su nivel y está abierta a otras confesiones.
Así lo afirma su director, Hakim Chargui, que rechazó hablar de victoria del islam. "Solo hablaré de victoria cuando nuestros alumnos consigan salir adelante", puntualizó. Al Kindi se ha convertido en un símbolo del avance del islam –en Francia hay cuatro millones de adeptos– en el baluarte de la educación laica. No solo se proyectan escuelas musulmanas en Marsella, Burdeos, Villepinte y Drancy, sino que la comunidad de los sijs abrirá en septiembre su propio centro cerca de París.

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