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Aborto legal, seguro y gratuito para todas

Circula por las redes sociales un meme de la Estatua de la Libertad vestida con una túnica roja y la cofia blanca que llevan las doncellas en El cuento de la criada. La imagen no puede ser más acertada, el futuro distópico que plantea la serie ya no parece tan lejano. Estamos en 2022 pero la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos nos ha hecho retroceder medio siglo en menos de 24 horas. Me estrené en esta columna hablando sobre el derecho al aborto; dos meses después me veo en la urgencia de retomar el tema.

Seis jueces conservadores, tres de ellos nombrados por Donald Trump durante su mandato, han decidido derogar la protección constitucional de un derecho sexual y reproductivo que afecta a la mitad de la población. La sentencia no ilegaliza la interrupción voluntaria del embarazo, pero deja en manos de cada estado su regulación. Algunos gobernados por republicanos, como Kentucky o Luisiana, se apresuraban a prohibirlo horas después de conocer el fallo judicial, y más de una veintena podrían seguir sus pasos. No hace falta decir que ninguna ley, por restrictiva que sea, impedirá que las mujeres sigan decidiendo sobre sus cuerpos, pero sí abocará a millones de ellas a la clandestinidad. Las que tengan dinero podrán viajar a otros estados en los que aún sea legal, pero las más pobres arriesgarán sus vidas sometiéndose a intervenciones con pocas garantías sanitarias.

Durante años, desde algunos sectores de la sociedad se ha ridiculizado al feminismo y se nos ha martilleado con “no sé de qué os quejáis si ya hay igualdad”. Hay mujeres en todo el mundo que se juegan, literalmente, la vida por esto

Estos días hemos conocido que una turista estadounidense ha tenido que ser evacuada de urgencia a España porque, estando de viaje en Malta, surgieron complicaciones que hacían inviable su embarazo. En ese país el aborto está prohibido en cualquier supuesto y ni siquiera el altísimo riesgo que corría su vida hizo que las autoridades permitieran a la mujer abortar allí. Resulta cuanto menos paradójico que quienes se muestran contrarios a este derecho se escuden en la protección a la vida para defender su postura; los hechos demuestran que es precisamente lo que menos les importa. El objetivo es controlar nuestros cuerpos y limitar nuestra libertad, mantenernos siempre en un estado de subordinación.

No es nuevo, a cada ola feminista le sigue una profunda reacción patriarcal que quiere tirar por tierra los avances logrados en materia de igualdad. Es la estrategia actual de la ultraderecha en todo el mundo, también en España, donde se ha dedicado a romper consensos e intentar poner en la agenda temas socialmente superados. No nos engañemos, que cuando estábamos centradas en hablar de violencia sexual, consentimiento y deseo, estemos de nuevo debatiendo sobre el aborto es un retroceso enorme. Como también es un paso atrás que haya quien se sienta lo suficientemente respaldado para cuestionar la soberanía del cuerpo de las mujeres. Durante años, desde algunos sectores de la sociedad se ha ridiculizado al feminismo y se nos ha martilleado con “no sé de qué os quejáis si ya hay igualdad“. Hay mujeres en todo el mundo que se juegan, literalmente, la vida por esto. Quien no quiera participar en la defensa de los derechos humanos que, al menos, no ponga piedras en el camino.  

Las feministas norteamericanas, que tantas puertas han abierto, ya han mostrado su rabia en manifestaciones celebradas en decenas de ciudades de Estados Unidos este fin de semana. No hay ninguna duda de que lucharán, como ya lo hicieron miles de españolas allá por 2014, cuando con el Tren de la Libertad consiguieron que Alberto Ruiz-Gallardón, el entonces ministro de Justicia, dimitiera incapaz de encontrar los apoyos para sacar adelante su anteproyecto de ley del aborto. El mensaje de la extrema derecha está calando en la sociedad y avanza rápido, pero ya lo dijo la antropóloga Marcela Lagarde, el feminismo lo hace a mayor velocidad. Tenemos la suerte de que en el mundo hay millones de activistas luchando por la igualdad, gritando bien fuerte que queremos aborto legal, seguro y gratuito para todas en todas partes. 

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