A la cárcel por criticar el matrimonio homosexual

Fue como buscar una aguja en un pajar. Pero la aguja, con el transcurso de los días, se iba convirtiendo en un hombre grande, alto, canoso. Ake (pronuciado Ouque) Green tiene 63 años y es pastor de Pingstkyrkan, una pequeña iglesia protestante en Borgholm, en la isla de Öland. Su vida transcurre día a día como la de cualquier pastor. Tiene una mujer, Hjordis (pronunciado Yerdis), tres hijos y ocho nietos, de los que prefiere hablar antes que nada. Sus fotos, colgadas en el salón, dan un aire familiar y decorativo al hogar. Gente humilde, sin pretensiones. Pero no hablamos de él por eso.

   Ake ahora debe elegir entre tres cárceles distintas en cuál arrepentirse de sus actos, de sus convicciones. Suecia ha calificado al pastor Green como un hombre peligroso. ¿Su crimen? Criticar el matrimonio homosexual, violando, según los jueces, la ley sobre la "discriminación".
   En Suecia los ciudadanos tienen libertad de elección. Las mujeres cuentan con el derecho a trabajar, a guarderías para sus hijos, a abortar. Los homosexuales pueden adoptar niños. Pronto podrán contraer matrimonio. Comienza ahora la rueda de opiniones alrededor de toda Suecia. Es el turno de Ake Green.
   En un sermón pronunciado el pasado julio, el pastor explicó cómo el proyecto de ley sobre "uniones de hecho" homosexuales era contrario a los valores cristianos. Su abogado y los fieles de su comunidad defendieron al pastor con un pretexto fundamental: abogar por la libertad de expresión y de profesión religiosa que nos corresponden a cada uno.
   El famoso texto fue publicado en Ölands Bladet, el periódico local de la isla. Su títiulo: ¿ Es la homosexualidad algo con lo que nacemos o es un diabólico plan contra la humanidad?

Pregunta:¿Cuál fue la verdadera intención de su sermón?

Respuesta:Mi intención fue, si es posible, despertar a la gente y hacerles ver qué es lo que está pasando con nuestra sociedad y con nuestros valores. Advertir de la inmoralidad y hacer ver a los señores que están en el poder la verdadera foto de la situación en la que vivimos.

P:¿Se imaginó alguna vez que iba a tener tal repercusión?

R:Jamás… Ni en mis sueños. Sólo tenía un mensaje para los ciudadanos suecos y quería sacarlo a la luz. Por eso creé mi oportunidad. En realidad, si Ölands Bladet no lo hubiera publicado, nada habría pasado.

P:¿Calificaría la acción de los tribunales suecos como popular, para los ciudadanos?

R:El tribunal sueco ha sido objetivo. Ellos afirmaban que mi sermón contenía ataques y expresiones despectivas contra los homosexuales. Según el Tribunal de Kalmar, una persona no puede apoyar sus creencias sobre la Biblia y a partir de ahí dar su opinión a sus fieles.

P:Pero usted concluye su sermón pidiendo esperanza de gracia, piedad, rescate y libertad para el homosexual. ¿Nadie tiene en cuenta eso?

R:Este pecado que he hecho no es peor que cualquier otro, pero no ha sido evaluado de este modo. El pecado es el pecado, cueste lo que cueste

P:¿Qué opina de las uniones homosexuales?

R:No tengo nada contra las uniones homosexuales. Si con ello se entiende que hablamos de asociaciones u organizaciones.

P:¿Y de la unión matrimonial entre ellos?

R:Estoy totalmente en contra. Estamos hablando de atentar contra el orden de la naturaleza. Al igual que con la adopción de niños. Los niños no ganan nada, no se benefician si viven con padres del mismo sexo. Se retuerce la realidad de la vida con este tipo de hechos.

P:¿Piensa que lo que le ha pasado podría haber ocurrido en otro país?

R:En un país con la misma legislación que tiene ahora Suecia, un pastor, un rabino o un mulá habría recibido el mismo tratamiento que he recibido yo.

P:¿Le están haciendo elegir entre sus votos y su deber como ciudadano?

R:No he experimentado ningún tipo de presión que me obligue a aplicar lo que piense el resto de ciudadanos o lo que ocupe el tiempo del Parlamento o el Gobierno.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...