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915 páginas y muchas preguntas: informe sobre abusos en la iglesia católica alemana

Un informe dio a conocer el encubrimiento de delitos escandalosos en la diócesis de Colonia. Después, el cardenal de Colonia despidió a dos de sus empleados más importantes. ¿Es este un primer paso hacia el cambio?.

El abogado penalista Björn Gercke habla de “expedientes envenenados”, expedientes sobre sacerdotes que podrían ser molestos o peligrosos para la Iglesia, porque contienen evidencias de abusos sexuales y encubrimiento. Gercke evaluó junto a otros colegas de su bufete, de manera independiente, miles de páginas.

El cardenal Joachim Meisner, arzobispo de la diócesis alemana más grande e importante del país, Colonia, de 1989 a 2014, tenía su propia carpeta con el título “Hermanos en la niebla”. Ese era el lenguaje del eclesiástico para los sacerdotes que cometieron delitos como actos de violencia sexual contra niños.

Miles de víctimas

Abuso de menores por parte de miembros del clero: la Iglesia católica en Alemania ha estado lidiando con el problema desde 2010. Un gran estudio de 2018 reveló que hubo al menos 3.677 víctimas, niños y adolescentes, y 1.670 perpetradores en el período entre 1946 y 2014. Cada año se suman más casos: delitos de años anteriores que recién ahora están siendo descubiertos y, en algunos casos, también hechos más recientes.

Incluso personas muy religiosas se sienten inseguras por todo lo que está saliendo a la luz y abandonan la iglesia. La institución está por los suelos en muchas partes del mundo, como en Irlanda, Australia, Estados Unidos y Chile. Debe haber decenas de miles de víctimas en todo el mundo.

El informe de casi 1.000 páginas

“Leyenda”

Pero volvamos a la ciudad de Colonia. El nuevo estudio analizó la gestión de los responsables eclesiásticos desde 1976 hasta 2018. Las denuncias de graves incumplimientos del deber apuntaron sobre todo contra el cardenal Joachim Meisner. Un tercio de todos los incumplimientos del deber documentados, según Gercke, se puede atribuir al cardenal conservador, que murió en 2017. Hizo caso omiso a las obligaciones de información, notificación y sanción. Y sí, también descuidó la atención a las víctimas. El impacto es grande. “Nombres como el del cardenal Meisner tienen un estatus legendario para muchas personas aquí en Colonia”, dice Gercke.

En el caso del sucesor de Meisner, el cardenal Woelki, “no pudimos constatar ningún incumplimiento del deber”, enfatizó el abogado. Esto es sorprendente y fue cuestionado en la rueda de prensa. Porque durante meses Woelki ha sido criticado por no actuar contra un anciano sacerdote, registrado en los archivos como “Sacerdote O”. Woelki conocía al clérigo desde antes de ordenarse. Y después de 2015, no lo denunció a Roma por el abuso a un monaguillo que había tenido lugar décadas antes.

Según el abogado, Woelki no dejó de cumplir con sus obligaciones, porque el acusado en ese momento “debía ser considerado incapaz de ser sometido a juicio”. Estaba demasiado viejo y enfermo para revisar el caso, pero en el funeral de O., el cardenal de Colonia celebró la misa. Varias veces durante su exposición de 60 minutos, el abogado Gercke y su colega Kerstin Stirner enfatizaron que solo juzgaron los hechos desde el punto de vista legal y no moral.

Y, sin embargo, en el informe sí toca de lleno a un arzobispo alemán, que ofreció su renuncia al Papa. Se trata del hasta ahora arzobispo de Hamburgo, Stefan Heße, quien fue jefe de personal de la Arquidiócesis de Colonia de 2006 a 2014, y luego vicario general, es decir, la mano derecha del arzobispo Meisner. En el caso de Heße, el informe habla de once incumplimientos claros del deber. También hay acusaciones contra el exvicario general Norbert Feldhoff (81) y el juez diocesano de Colonia, Günter Assenmacher (69).

El arzobispo de Hamburgo, Stefan Heße

Veredicto devastador

Lo que los abogados denominaron como deficiencias y debilidades del sistema, es devastador: desde una gestión deficiente y confusa de las actas hasta una pronunciada “ignorancia legal” de todos los responsables, pasando por la falta de atención a las víctimas, carencia de personal y de claridad jurídica y fáctica de las responsabilidades. 

En algún momento, el cardenal Woelki subió a la tarima. Antes había seguido la presentación del informe, que hasta ese momento desconocía, desde la primera fila del salón. Según él, había “añorado este día durante mucho tiempo”, pero también lo había “temido como ninguna otra cosa”.

“Eximidos de sus funciones”

Woelki dijo que “esto es un encubrimiento … Las máximas autoridades no denunciaron estos hechos a Roma, y han impedido investigaciones y procesos penales”. Semejantes hechos deben tener también consecuencias para los sacerdotes, dijo con calma, y añadió que “las acciones superan a las palabras”. Y luego anunció que eximía a dos prelados “temporalmente de sus funciones con efecto inmediato”. También dejó claro que no es responsable de Heße, sino que el Papa es quien debe ocuparse de eso. Woelki afirmó que enviaría el informe a Roma. 

El cardenal habló durante unos cinco minutos. Luego habló a puerta cerrada con representantes del Consejo Asesor de Personas Afectadas de su arquidiócesis. Probablemente no hará más comentarios hasta el martes (23.03.2021), cuando se propone aparecer nuevamente frente a la prensa e informar sobre las consecuencias futuras.

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