Portugal agasaja al Agá Khan, ¿pero por qué?

Desde la izquierda, el Aga Khan y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, en el palacio lisboeta de Belém. RAFAEL MARCHANTE REUTERS

Una semana de festejos y la llegada de 50.000 ismaelitas a Lisboa cerrarán los 60 años de reinado del descendiente de Mahoma

Ni Web Summit ni Eurovisión han dejado más dinero que la semana del Agá Khan en la ciudad. La llegada de 50.000 musulmanes ismaelitas para conmemorar el 60º aniversario de su líder religioso se calcula que reporta a la capital 250 millones de euros, según cifras oficiales.

La visita del Agá Khan del 6 al 11 de julio ha sido un desvivir de las primeras autoridades del país, con recepciones del presidente, del primer ministro y de la Asamblea de la República, diputados del PC y del Bloco de Esquerda, incluidos. Todos cuadrados, ante la visita del líder musulmán de 81 años de edad. Un cortejo que ya viene de años y que ha conseguido que su fundación tenga una sede en la capital portuguesa, además de la de Ginebra, a cambio de beneficios fiscales para el palacete de Henrique Mendonça, comprado por unos 12 millones de euros.

Sin iglesias ni reinos físicos, en los años 60 el Agá Khan decidió crear una fundación, la Agá Khan Development Network, AKDN, que seguirá en Ginebra (donde emplea a Cristina de Borbón), como sigue él mismo viviendo entre París, Cerdeña y Belle Island, isla que posee en las Bahamas como otros poseen bañeras.

El agasajo portugués al Agá Khan no es, sin embargo, exclusivo de este país; allí por donde va su alteza Karim Al Hussaini es recibido por las más altas autoridades, sin excluir a la siempre difícil reina de Inglaterra que, incluso, en su presencia, ha llegado a sonreír. Hay fotos. Quizás porque fue ella quien le dio el título de alteza real.

En el caso de los musulmanes ismaelitas es comprensible su devoción, pues para ellos el príncipe es descendiente directo del profeta Mahoma; pero apenas son 15 millones de seguidores en el mundo, según su propia asociación, principalmente de India y Pakistán. Su fortuna tampoco es para echar cohetes, unos miles de millones de dólares, según Forbes, que la sitúa en la 11ª mayor entre las casas reales.

Durante casi una semana, los ismaelitas han paseado por Lisboa, de espectáculo en espectáculo, de exposición en exposición. De los 50.000 seguidores en la ciudad procedentes de unos 45 países, la mitad son de Canadá y Estados Unidos, y solo un 10% de Portugal y España, aunque todos con un buen nivel adquisitivo, para contento de la restauración local.

Las aficiones del Agá Khan tampoco son tan populares como para tales recibimientos honoríficos allí por donde pasa; en lugar del fútbol o golf, su pasión son los caballos. Eso sí, posee más de 800 de purasangres entre Francia, Inglaterra e Irlanda. Aunque ganan muchas carreras, son muchos los gastos que originan, por lo que los grandes beneficios de la familia provienen más de inversiones en farmacéuticas y petrolíferas que en hipódromos.

Si no es el Dalai Lama ni tiene peso político internacional, quizás parte de su pedigrí internacional se deba a la fama de playboy y bon vivant, transmitida, como el título, de generación en generación. Shah, Aga Khan III, tuvo decenas de romances, al igual que su hijo el Príncipe Alí Khan, que de 1949 a 1953 estuvo casado con Rita Hayworth. El actual también ha tenido varias mujeres y divorcios, que le han costado decenas de millones de euros.

Este 11 de julio, Karim Al Hussaini ha recordado los 60 años de su entronización, para ello, su abuelo decidió designarle como sucesor, saltándose una generación. Con tan solo 20 años, el estudiante de Historia islámica en Harvard, se convirtió en el 49º imán de los ismaelitas. Después de un año, Aga Khan IV ha elegido Lisboa para su fin de fiesta, y los políticos de los comunistas a los democrata cristianos le han hecho la ola.

El Agá Khan, en el parlamento portugués, con representantes del PC y del Bloco, entre otros.

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