Zapatero insiste en que no busca «confrontación» con la Iglesia

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró ayer ante el comité federal del PSOE que entre las iniciativas legislativas del 2005 para "completar el desarrollo de los derechos civiles" no figura la regulación de la eutanasia. Zapatero reiteró que no busca "confrontación" con ninguna de las "posiciones morales". "No actuamos contra nadie, sino a favor de las personas que tienen derecho a su libertad", resumió el jefe del Ejecutivo, que dejó claro que se guiará por "la supremacía de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos" a la hora de "regular" la sociedad civil.


El secretario de organización del PSOE, José Blanco, se sorprendió de la campaña iniciada por la Conferencia Episcopal Española contra la legalización de la eutanasia, que se iniciará hoy en las 23.000 parroquias de toda España con el reparto de siete millones de folletos, reuniones pastorales y homilías, en las que se tilda esta practica de "homicidio". "El Gobierno "ni siquiera ha empezado a reflexionar sobre esta regulación", advirtió Blanco.
Presiones intolerables

El coordinador de IU, Gaspar Llamazares, se sumó a las críticas contra esta campaña y a los ataques a las uniones homosexuales promovidas por la Conferencia Episcopal, ya que se realizan con fondos que recibe del Estado. Llamazares pidió que se revise el actual sistema de financiación a la Iglesia católica, "peculiar y perjudicial para el Estado", e instó al Gobierno a no aceptar "presiones e intromisiones intolerables de la jerarquía católica en las decisiones democráticas del Parlamento y del Gobierno". Confió en que las presiones no hagan dar marcha atrás a la intención del Gobierno de reformar el sistema de subvenciones a la Iglesia.
Obispos en lucha
• Los aires de cruzada que desea crear una parte del episcopado no se respaldan en Catalunya y Euskadi
Los obispos catalanes y vascos son reticentes a participar en la ofensiva crítica contra el Gobierno socialista que impulsan Rouco y los sectores más tradicionalistas del episcopado español. Aunque compartan la preocupación por los matrimonios entre homosexuales, las jerarquías de estas dos autonomías aceptan realmente la separación entre Iglesia y Estado, y son más prudentes a la hora de plantear que su doctrina influya en la regulación de la vida y derechos de los no practicantes.
Por otra parte, en las iglesias catalana y vasca se reconoce que no va a haber retrocesos esenciales sobre la educación respecto de los últimos años, y que lo único que hace la Administración socialista es frenar la contrarreforma que respaldaba el PP. Estas diferencias de sensibilidad entre estos obispos y el sector conservador español son todavía más nítidas sobre cuestiones como la línea ideológica y el tono de beligerancia civil que utiliza la COPE. Pero como el año que viene habrá elecciones para la cúpula del episcopado español, será entonces cuando se visualizará si hay cambios en la correlación de fuerzas y si se opta por una política de mejor convivencia y mayor discusión con el Ejecutivo que preside Rodríguez Zapatero.

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