Yaveh

Cuando yo tenía ocho años, en el colegio de curas al que iba me suspendieron un mes en Matemáticas porque no había ido a misa el sábado por la tarde. Luego me echaron de ese colegio por no pagar.

A mí las dos cosas me parecieron castigos livianos, porque en ese tiempo me tocaba estudiar el Antiguo Testamento, que es donde Yahvé muestra su auténtica personalidad a los hombres. Que la mujer de Lot es una cotilla, pues se la convierte en estatua de sal. Que los habitantes de Sodoma y Gomorra no paran de copular y desnudarse, pues se les envía una nube de lava ardiente. Que otros trabajan en sábado, pues se les degüella. Y así todo, como debe ser.

Si vamos a tener Religión como asignatura competitiva, tengámosla en serio, no una cosa de chichinabo como es el Nuevo Testamento con un Cristo que perdona a todo el mundo (menos a los pederastas, no se olvide).

O sea, que vamos a hacer un temario de Religión como es debido y con una ventaja que es la que nos une a los otros monoteístas con armamento atómico que son los judíos. Yahvé es una asignatura común entre Israel y el occidente cristiano. Y Yahvé ha demostrado sobradamente que no es inferior en violencia a la yihad.

¿Pensarán en esto nuestros obispos cuando diseñan sus planes de enseñanza? Supongo que sí, porque otra intención no puedo encontrarle a tanto desvarío con lava ardiente, asesinato de primogénitos y estatuas de sal.

Yo prefiero que me vuelvan a echar de la Iglesia por no pagar el mes a discutir una vez más con algún votante del PP convencido ya de que hay que pagar impuestos, pero todavía incapacitado para reconocer en los demás la libertad de religión.

Yo, Viejo Testamento.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...