Volver o avanzar

Madrid, capital de todos los españoles,  reunió recientemente a miles de jóvenes de diversas partes del planeta en lo que se llamó Jornadas Mundiales de los Jóvenes católicos o JMJ 2011 en su defecto. Este hecho sin precedentes en España dejó varias incógnitas.

 La primera es como un estado laico y aconfesional cede democráticamente ante la idea de una parte de la sociedad española que está convencida de que el estado es católico y confesional. Una vez más la iglesia sigue cogiendo el mango de la sartén y aviva más que nunca la figura del prelado.

 La segunda incógnita es como debemos plantear el hecho, de que en plena crisis económica, estas masivas jornadas han beneficiado a la economía de nuestro país según dicen los organizadores de las mismas. La hemeroteca nos muestra que en actos de esta índole eclesiástica hay quienes se lo llevan limpio (Teconsa en Valencia); como quienes rebajan el billete del transporte público para los visitantes,  o en su caso la petición por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid al sistema sanitario madrileño para que este servicio, pagado por todos los ciudadanos, les saliese gratis a los mismos asistentes. Vamos, ¡un chollo!

 Otro de los objetivos de este nuevo auge conservador es la eliminación sistemática de la educación pública a favor de la educación privada. Estamos observando como Esperanza Aguirre utiliza su poder para atacar a los empleados, profesores del sistema educativo público, exigiéndoles que trabajen más horas, igual que hacemos los otros, no los médicos y enfermeras que iban a trabajar gratis los días de la JMJ sino los otros, los que curran todos los días a todas horas para sacar la familia adelante, como si los profesores no currasen y no tuviesen familias. Por cierto, familias de cerca de 3200 interinos a punto de ser despedidos.

 En medio de esta polémica es digno de mención el ministro de educación Ángel Gabilondo. Respetuoso y razonable, a la vez que empalidecido (es de entender frente a semejante refriega), frente al bronceado caribeño de Javier Arenas o Alicia Sanchez Camacho, que con un remedio post vacacional, anuncian tajantemente que el sistema educativo ¡ni se toca! Manda hue…como diría Federico.

La reflexión actual sería la siguiente: ¿en qué posición se sitúa el Partido Popular en este nuevo mundo crítico con los sistemas capitalistas y neo conservadores? ¿Volveremos a la burbuja inmobiliaria?  ¿Nos deparará el retorno a los conflictos territoriales, a la derogación de la ley del aborto, el retorno estructural de la familia basada en la moral y costumbres católicas, el retorno de lo privado frente a lo público, de plantear de nuevo la inmigración cómo un mal incómodo qué debe ser excluido, derogación de la ley qué permite los matrimonios de parejas homosexuales,  recortes en el estado de bienestar, el retorno a medidas neo liberales para acabar con el paro y la crisis económica (modelo David Cameron qué tanto les gusta y qué tan buenos resultados ha dado en los barrios periféricos de Londres), distanciarse de Europa y centrarse en su España de vino y toros, el retorno del problema lingüístico nacional cómo prólogo del manual del buen castellano, la sospecha frente al mundo árabe, las virulentas comunicaciones con Marruecos, el regreso de galas interminables a la televisión pública renunciando a los informativos de actualidad y los culturales? ¿El regreso de “Urdaci”?

 En fin, todo lo que ha logrado Jose Luis Rodríguez Zapatero en casi ochos años de gobierno socialista frente a la reconstrucción melancólica del gobierno Aznar.

Tenemos los españoles la obligación de reflexionar, sin presiones externas. Un modelo frente a otro. Volver o avanzar.

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