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[Vaticano] “El Vaticano aún no le ha retirado a Franco el collar de la Orden Suprema de Cristo que le concedió”

Franco, el iniciador de una guerra civil y el dictador represor, fue distinguido por el papa Pío XII con el collar de la Orden Suprema de Cristo en 1953, meses antes del Concordato de 1953. Ese collar era la máxima distinción pontificia, creada para reconocer y premiar especiales servicios prestados a la Iglesia.

El 25 de febrero de 1953, Franco recibió el Gran Collar de manos del cardenal primado Enrique Plá y Deniel. El nuncio de la Santa Sede en España, monseñor Antoniutti, pronunció entonces estas palabras de pleitesía a Franco: “Con toda mi alma pido al Cielo que proteja y colme de beneficios divinos a la persona del Jefe del Estado”. Pío XII, con esa condecoración, formalizó el matrimonio sacrílego entre Cristo y Franco, estando uno en las antípodas del otro. Lo que demuestra que la Iglesia, a través de la Historia, ha solido acercarse a quien más beneficios y privilegios le ha concedido, aunque ese alguien sea un depravado moral. ¿Por qué? Sin lugar a duda, porque gracias a las alianzas con esos seres indignos, la Iglesia ha obtenido más prebendas tangibles que las del propio Dios.

Resulta intolerable que tanto el Vaticano como la jerarquía eclesiástica española rindieran honores a un personaje de un calibre tan cruel, y hayan colmado a manos llenas de prebendas y privilegios, que aún se mantienen, a la Iglesia católica. Resulta inconcebible que, en el año 2022, el Vaticano aún no le haya retirado esa condecoración, aunque sea a título póstumo, inmerecida a todas luces por haber sido un personaje que pisoteó el Evangelio y los derechos humanos

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