Toni Blair y su amistad con dios

Según dice la prensa, hace unas pocas semanas el señor Blair estuvo en Barcelona, donde cobró 300.000 euros por una charla acerca de su amistad con Dios. Puedo asegurarles que miente. Y no es que yo sea amigo de Dios, pero sí tengo el gusto de

Al Dios Padre (el de toda la vida, claro) me lo encontré una noche a  la salida de un puticlub en la autovía de Extremadura, y me pidió que  lo llevase a la ciudad. Como estábamos en carnavales, no me llamaron demasiado la atención aquella especie de bata o de camisón y la barba desaliñada. Pero una vez en el coche lo miré de reojo y le dije:

-Oye, colega, yo te conozco de algo. ¡Ya caigo! La Enclopedia Álvarez y sus páginas sobre Historia Sagrada. Si supieras la de veces que me he cagado en ti, cacho cabrón!

-Oiga, oiga, un respeto a la divinidad.

-Mira, yo en mi coche blasfemo lo que me da la gana. Y para ser Dios andamos un poquito precarios de transporte, ¿no?

-Es que vine en el carro de Elías, y la guardia civil quería detener al pobre profeta por peligro de incendios forestales. Tuvo que salir que se las pelaba.

-Muy bonito. ¿Y qué hacemos por el mundo, buen hombre?

-Es que en el cielo, con tanta Isabel la Católica, tanto Escrivá de Balaguer y tanto salmo me aburro. He fabricado un clon de mí mismo y lo he sentado en una nube para que lo contemplen. Ni se enteran. Después me he metido en el cuerpo de un interno en el cotolengo de Santa Margarita.

-Desde luego, por el camisón, la barba y las uñas de los pies sucios, lo más parecido a ti. Hombre, que desde Abraham las indumentarias han cambiado un poquito. Además, si te aburres en el cielo es por tu puñetera culpa: tienes lo que has creado. Primero nos puteas sin tregua a lo largo de la historia y todavía, en pleno siglo XXI, tus amiguitos Bush, Blair y Aznar lanzan una cruzada y nos ponen a todos al filo de una catástrofe mundial. Y tienes el cinismo de venir aquí para librarte del aburrimiento.

-Oiga, que ni Bush ni Blair ni Aznar son mis amigos. Sólo los utilizo. Necesito que la gente se mate por mí. Cada uno se gana la vida como puede…

– No te justifiques…

Y le solté todo lo siempre había deseado soltarle, cosa que jamás había hecho por no creer en su existencia, por un pudor ateo.

Como estaba en mi coche no se atrevió a replicar hasta que lo dejé en la puerta del cotolengo. Una vez fuera, me dijo con voz amenazadora.

-Gracias por el viaje. Una vez que me deshaga de este cuerpo mortal y recobre mis poderes, date por inscrito en la lista de condenados al infierno.

-El infierno es tu cielo. Ni tú mismo lo aguantas, mamarracho.

Así fue como conocí a Dios, y por ello puedo asegurar que Tony Blair no es su amigo, sino uno de sus títeres.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...