Teta mala

Eso no se toca. Eso no se mira… Eso debió de pensar el cura de Alella -parece ser que a instancias del consejo pastoral parroquial- para denegar, a pocas horas de la inauguración y ya con todo dispuesto, el espacio que la parroquia alquila para exposiciones. El objeto de pecado: El pit al descobert. Una treintena de bellas fotografías en las que se muestra la evolución del tiempo en un pecho de mujer y, de un modo elegante y sutil, las huellas del cáncer.

La exposición, organizada por Oncolliga, es una actividad dedicada a la sensibilización y prevención de la enfermedad. El argumento esgrimido fue el supuesto impacto que podrían causar las imágenes de pechos desnudos en los niños que acuden a catequesis. Teniendo en cuenta que esos mismos críos viven rodeados de pechos descubiertos en las playas, en los medios y, es de imaginar que en sus propias casas, la explicación deriva en excusa.

Y esta nos arroja a la imagen más retrógrada y caduca de la Iglesia católica y a su consideración del desnudo como un objeto de vergüenza y una fuente de pecado. Nos hunde en la triste, reiterada y cansada sensación de no conseguir librarnos de los tabús: el sexo es malo, el cuerpo de la mujer es malo. Pero, sobre todo, nos insulta.

Más aún cuando ya sabemos que los verdaderos y más terribles pecados son aquellos que se practican en la oscuridad del sometimiento y el silencio.

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