Stéphane Hessel y Joseph Ratzinger: ¡ El COMBATE del SIGLO!

Con la llegada del Papa a Madrid para las JMJ se esta presentando una ocasion única, imprevisible hace unos meses, para confrontar dos maneras radicalmente diferentes de imaginar nuestro futuro.

En los pasillos del Vaticano, la jerarquía católica tenía muy claro que este viaje iba a señalar un antes y un después en la "reevangelización" de la juventud europea, abocada al vacío espiritual por culpa de Mayo'68, de Zapatero y del botellón.

Además, con España como anfitrión, la Iglesia jugaría en casa y teniendo a Ratzinger como maestro de ceremonias la mano dura estaría asegurada: Nada de tonterías de buscar el diálogo con los jóvenes y hablar de los logros del Concilio Vaticano II. (No olvidamos que el Papa fue profesor de Universidad en Alemania en los tiempos de las revueltas estudiantinas y de la RAF)

Lo que no estaba previsto es que desde el 15M muchas cosas cambiarían. Desde hace ya tres meses los jóvenes, con sus protestas espontáneas que desafían la lógica de un poder desacreditado por la crisis, marcan el ritmo de la sociedad española.

En menos de 100 días han invertido el orden de las cosas y lejos de necesitar ser salvados, nos están demostrando que lo mismo son ellos los que nos tienen que salvar.

Esta situación se está transformando en la peor de las pesadillas para el clero porque puede modificar dramáticamente la percepción que la gente tendrá de estos dias de fastos y de vuelta a la tradición.

Entre las imágenes de miles de personas arrodilladas y rezando tranquilamente rodeadas de un monumental despilfarro de dinero y aparentemente sin preocupación por la situacion económica, tenemos la imagen de otros, indignados y protestando en la calle dando la cara por la justicia y por un mundo mejor.

La sensación es que la opinión pública no será muy favorables a los primeros.

Y aún hay más…

Sin que nadie lo hubiera podido imaginar al propio Papa le ha salido un contrincante de enorme envergadura moral que le esta desafiando en el tan codiciado terreno de la juventud.

Viene pegando fuerte: Es Stéphane Hessel, el padre de los indignados.

Admito humildemente que no conocía a este señor antes del 15M. En una conversación con alguien en Sol me enteré de la existencia de un pequeño libro de un francés de 93 años que hablaba de cómo había que volver a indignarse frente a los abusos del poder. La noticia me divirtió y me fuí a comprar el opúsculo por curiosidad y, como a cientos de miles de lectores, me encantó.

Desde las primeras páginas me dí cuenta de que "¡Indignaos!" expresaba algo importante más allá de la ejemplar coherencia política de este hombre muy mayor. Quizás es la nobleza de alma que se percibe lo que da fuerza a sus palabras y eleva el alcance de sus ideas sencillas hasta tocar las cumbres del autentico humanismo.

Es cierto también que si esta indignación tenía una carga emocional tan fuerte es porque venía de un excombatente y verdadero héroe de la Resistencia.

Yo soy medio francés, y hay que decir que en Francia los que han luchado contra el nazismo son muy venerados no sólo por lo que han hecho , sino también porque han servido para justificar una falsa narrativa histórica aún vigente, creada por la burguesía para ocultar su vergüenza de haber colaborado con los Nazis.

Oficialmente en el pais vecino, tras la derrota militar frente a los alemanes, el pais entero resistió heroicamente y con la ayuda de los EEUU consiguió echar al invasor.
En realidad, los que resistieron a la ocupación eran una minoría mientras que muchos otros no tenían ningún problema en aceptar las órdenes de Berlín. Hasta en la política atroz de la caza al judío, fueron franceses quienes entregaron a sus propios compatriotas judíos a la Gestapo.

Esta verdadera historia de Francia no tiene muchos misterios: Igual que en España, el enemigo de la burguesía católica era el Comunismo y no Hitler.

Así pues, este anciano patriota ha sido la hoja de parra que tapa episodios incofesables de un pasado no tan lejano y entonces, cuando él denuncia la traición de los valores por los que ha luchado, sus acusaciones tienen peso.

Último detalle:

Esta llamada a la rebeldía toca la conciencia colectiva francesa de una manera poco comprensible para extranjeros. Al otro lado de los Pirineos, la Revolución es sagrada porque la Francia moderna republicana nace con el mito Revolucionario. Por eso, cuando una persona del tamaño de Hessel evoca su espíritu, el efecto sobre la actual clase dirigente es devastador al poner en cuestión su capacidad de defender los verdaderos valores republicanos. Es como acusarles de traición y transformar el actual gobierno en partidario del "Ancien Régime".
Sin duda, este panfleto engrosará la larga lista, tipicamente francesa, de textos políticos críticos que han marcado su historia. En otra epocas fueron un Emile Zola o un Voltaire que señalaban a los que eran los Sarkozy de entonces que su poder dependía solo de la voluntad popular y que, por lo tanto, el pueblo tenía todo el derecho de rebelarse si no se sentía representado.

Este hombre indignado en el crepúsculo de su vida nos recuerda una cosa importantísima: Somos todos dueños de nuestro propio destino y en esta idea tan sencilla se encuentra la esencia misma de La Ilustración. Tres siglos después de su eclosión, la efervescencia intelectual que revoluciono Europa y el mundo sigue vigente
Es muy reconfortante pensar que a pesar de todo, millones de personas en el mundo se han identificando y emocionando con este mensaje y han hecho del autor de un pequeño librito que nos lo recordaba, el portabandera de un nuevo humanismo.

Por todo esto lanzo una propuesta:

Quiero que Joseph Ratzinger y Stéphane Hessel puedan sentarse cara a cara y debatir entre ellos sobre el futuro: sería una discusión apasionante y muy llamativa.

Dos personalidades que desde la experiencia y la madurez, se enfrentan con palabras para decidir quién puede ser la inspiración de la juventud presentando dos visiones radicalmente diferentes del sentido de la vida.

Curiosamente los dos tienen un pasado en común. Nacen en Alemania y son educados con el rigor de la cultura alemana. Son casi de la misma generación, (Ratzinger del 27, Hessel del 17) pero conocen mundos totalmente diferentes:

– El padre de Hessel es escritor berlinés liberal de origen judío. El padre de Ratzinger es un policía de Bavaria.

– La madre de Hessel abre su matrimonio a un amante y el jóven Stephane vive en familia con 2 padres (la pelicula "Jules et Jim" de Truffaut relata esta historia de su biografía). En la familia Ratzinger, la madre, tirolesa del sur, es una devota católica y de sus tres hijos, dos se hacen curas y su hija María nunca se casa.

– Cuando llega la guerra, Hessel se rebela contra la victoria de Hitler y acumula una s impresionante serie de actos heroicos para acabar en el campo de concentración de Buchenwald. El joven Ratzinger, al contrario, se muestra totalmente pasivo y tras su paso por las juventudes hitlerianas, engrosa las filas de la Wehrmacht y después se convierte en preso de guerra de los americanos sin nunca expresar opiniones propias.

En 1948 Hessel es uno de los redactores de la declaración Universal de los Derechos Humanos y después como embajador se muestra siempre como un ferviente defensor del multiculturalismo y de un mundo descolonizado. Ratzinger por el contrario, nunca se alejó de sus posturas conservadoras y cuando al iniciar su pontificio habló de crear puentes hacia otras religiones, se demostro tan inflexible teológicamente sobre las opciones que estos esfuerzos acabaron en nada.

En este breve repaso de dos itinerarios, se ve por qué considero a estas dos personas como las encarnaciones respectivas del más perfecto espirítu progresista y conservador.

Mi sueño sería tenerles a los dos conversando tranquilamente, sin moderador, en un escenario en medio del Estadio Bernabeu con gran pantalla detrás emitiendo las imagenes en directo y mundovision para el deleite del resto del planeta.

Sería el encuento del siglo.
Un Mundial de la espiritualidad.
Las olimpiadas del alma.
Su Santidad versus el desafiante progresista, alias "El indignado".
No tengo la menos duda de quién sería el púgil vencedor.
Desde el primer asalto.
Yo estaría en primera fila con mis palomitas.

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