«Si se subastaran las visitas del Papa, habría bofetadas»

La visita del Papa Benedicto XVI a España es uno de los focos informativos de los próximos días. 'La Ventana' ha juntado al alcalde socialista de Santiago de Compostela, quien ha dictado un bando en el que anima a los vecinos a "participar"; al director de la asociación Europa Laica y al de la organización E-Cristians, quienes aportan los pros y los contras de la visita papal.

El alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, ha dictado un bando en el que recibe con alegría la visita del Papa e invita a los santiagueses a participar. Ha argumentado que la importancia de la visita hay que valorarla a años vista, y que el bando recoge el sentir de la mayoría de la población "En Santiago hay una muy pequeñita minoría que se opone, otros con sus más y sus menos y la gran mayoría está contenta", ha dicho

El alcalde ha puntualizado además que con el bando se refiere a que invita a los santiagueses a ser anfitriones: "Ya que va a haber tanta gente de fuera, que sean amables y hospitalarios, sin meterme en que vayan a misa o no".

Por su parte, el presidente de la organización Europa Laica, José Luis Valcárce, opina que la invitación a participar del alcalde rebasa los límites de lo que el Estado puede hacer: "Está invitando a participar en un acto religioso, algo que corresponde al Arzobispado o al propio Benedicto XVI".

En opinión de la organización laica, la visita del Papa no es criticable, sino el papel que tiene el Estado: "No dudamos que Benedicto, igual que cualquier ciudadano, pueda necesitar medidas de seguridad o deba ser bien recibido" -ha dicho- "Pero si se ha planteado como un acto religioso, el Estado no tiene que intervenir, ni a favor ni en contra". Además, ha recordado que fue el propio Feijoo quien invitó al Papa a acudir a Santiago.

Todo lo contrario opina el presidente de la organización católica E-Cristians, Josep Miró i Ardévol, ya que se trata de una visita pastoral y como deferencia, la Iglesia local ha invitado a las Autoridades, quienes decidirán si asistir o no.

Sobre si la visita supone un dispendio de dinero, Miró argumenta que la cifra de retorno, si se contempla como un negocio, es "brutal": "Se va a gastar dos millones de euros (…), pero se ingresarán 25 millones en pernoctaciones y cinco más en publicidad; si se subastaran las visitas del Papa en las distintas ciudades del mundo habría bofetadas".

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