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Santa Clara ya no quiere huevos: prefiere los euros

Las monjas de los conventos de las clarisas prefieren donativos en euros en lugar de huevos para solicitar el buen tiempo

El comienzo de la época estival va unido al inicio de la celebración de bodas. Son muchas las novias que se encomiendan a Santa Clara para que los rayos de sol luzcan en un día tan especial. Como buena amiga, Tamara acudió al convento de las clarisas en Santiago con su docena de huevos. La tradición cuenta que se deben ofrecer huevos de dos yemas, cestas con 13 huevos, que debe incluir un nota con el nombre de los novios y la fecha y lugar de la ceremonia, o bien un donativo extra… Éste último es el que prefieren las religiosas. Al llegar allí, Tamara se encontró con la negativa de las monjas a recibir el presente. La excusa, la gran cantidad que tenían. A cambio le solicitaron una ofrenda de 20 euros.

Durante años, la tradicional limosna a la Santa se realizaba con huevos. La historia cuenta que un boda pasada por agua supone que la novia llorará mucho a lo largo de todo su matrimonio. Por lo tanto, los días lluviosos son malaventurados para casarse. Otras versiones apuntan a que la lluvia en el enlace significa que la pareja tendrá muchos hijos. Sin embargo, la sabiduría popular intenta compensar lo que el destino niega y por eso el refranero insiste en todo lo contrario. «Novia mojada, novia afortunada». No se consuela el que no quiere.

Santa Clara es la patrona de los fareros, los pescadores y de los navegantes. La realidad es que no es la patrona del buen tiempo, sino protectora de la paz del matrimonio, pero se su nombre se ha asociado «tiempo claro». La tradición popular recomienda que sea una amiga de la novia la que acuda a un convento de clarisas a realizar la ofrenda.

Tradiciones o no, los tiempos cambian, avanzan y se adaptan a las nuevas épocas. El caso es que ese donativo de veinte euros «logró» que el objetivo se cumpliese y el sol reinara. La boda fue un éxito, pero ¿No eran los huevos? Sólo Santa Clara lo sabe.

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